El 'Rally Maya' desempolva autos de colección

En la carrera le devuelvo la vida a mi máquina: Miguel Garza

Juan Manuel Vázquez
Foto: Notimex
La Jornada Maya

Miércoles 26 de abril, 2017

Nadie puede coleccionar nada si no vive la emoción de un niño. Esa que provocan los hallazgos de estampas irrepetibles, historietas únicas o discos inolvidables. Miguel Garza lo admite con ese entusiasmo cuando recuerda el origen de su colección de autos clásicos, principalmente Renault Dauphine, como el de su tío con el que viajaba cuando pequeño.

Cuando pudo comprar el primer coche extra, fue ese que le recordaba los viajes con su familia. Más tarde llegaron los otros, no sólo de Renault, pero fundamentalmente ese modelo que para Garza significa viajar.

"Hoy tengo 10 coches, pero todos los uso para circular en la calle", expone; "tengo la teoría de que uno debe respetar los objetos dándoles el uso para el que fueron creados. Mi Dauphine 1962 fue fabricado para correr rallys en la época, así que me lo llevé a competir".

La carrera donde le devolvió la "vida" a esa máquina fue el Rally Maya, en dos ediciones anteriores, y que este 2017 desarrollará su cuarta entrega del 19 al 29 de mayo a lo largo de tres estados: Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Un acto en el que se convoca a coleccionistas para competir durante cinco jornadas, dentro de una fiesta de convivencia que dura 10 días. Un recorrido de mil 100 kilómetros en el que participan alrededor de 100 autos de colección de los años 1900 a 1975.

"Este es un rally de regularidad, donde gana el que comete menos errores, con una velocidad máxima de 70 kilómetros. El premio es una medalla y un diploma, pero el verdadero trofeo es la satisfacción de participar", explica Benjamín de la Peña, presidente del Rally Maya y lo ejemplifica con una anécdota de alguna edición pasada de la carrera. "A un coleccionista le preguntaron: ¿cómo es posible que traiga un vehículo de más de un millón de dólares para correr a tan altas temperaturas? Y respondió: en México no puedo sacar mi coche por seguridad; disfruto manejarlo en el rally y que pueda verlo la gente".

La experiencia se nutre además con la convivencia entre otros coleccionistas y la propia familia, porque a veces hijos o esposas son los copilotos. "Compiten y a veces hasta se agarran del chongo, porque discuten sobre la estrategia", cuenta De la Peña.

Garza coincide en señalar que la mayor satisfacción es la ex- periencia del recorrido. La gente sale a vernos y nos miran como héroes cuando ven nuestros coches, dice Garza, para quien sus autos de colección no deben dejar de ser útiles. Para algunos son piezas de diseño, para mí están vinculados a mi biografía emocional.