Cultura en riesgo por discriminación a indígenas

'Instituciones no evitan pérdida cultural': Canto

Paul Antoine Matos
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 18 de mayo, 2017

Aunque la identidad cultural y el orgullo por las raíces que tiene el pueblo maya por sí mismos se pierde, no existen políticas públicas ni estatales ni municipales que atiendan la situación, declaró en entrevista Diana Canto Moreno, quien labora con la Fundación Transformación, Arte y Educación (TAE) en distintas comunidades de Yucatán.

Canto Moreno, quien fue delegada de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y directora del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya), expresó a La Jornada Maya que la cultura se pierde porque los mayahablantes son discriminados.

Sin embargo, las instituciones públicas estatales y del municipio de Mérida carecen de programas para evitar esta pérdida, manifestó.

Debido a las faltas de oportunidades en el campo, que van de la mano de la pobreza, los jóvenes tienen que salir de su comunidad y migrar a Mérida, Cancún y la Riviera Maya en Quintana Roo, o a Estados Unidos, lo que provoca que la información de sus familiares no se traspase a las generaciones más jóvenes, lamentó.

En el caso de la migración, afirmó que se carece de una política de atención al migrante maya de Estados Unidos, por lo que cuando son deportados a Yucatán se genera desintegración familiar, ya que son incapaces de conseguir trabajo; entonces se unen a pandillas.

En el aspecto de salud, indicó que no existen médicos que acudan diariamente a las comunidades pequeñas, además de que se necesita que el personal hospitalario y de atención médica tenga conocimiento sobre la lengua maya para poder atender a la gente que expresa sus síntomas en su idioma.

Otra necesidad relacionada a la lengua es emprender acciones para que la justicia también sea impartida en maya, porque existen casos en los que los acusados no pueden defenderse debido a que hablan maya y no cuentan con intérpretes, mencionó.

En el caso de Mérida, señaló que existe una comunidad de mayas que son flotantes porque llegan entre semana a la capital desde sus municipios, a los cuales retornan los sábados y domingos.

Esa situación, dijo, genera que vivan a las “orillas” de la ciudad o en el municipio de Kanasín, lo que puede provocar pérdida de identidad y un shock cultural, que facilita caer en pandillas y adicciones.

Fundación TAE

Entre las actividades que realiza la Fundación TAE están las de fomentar que los jóvenes preserven su identidad, cultura, tradiciones y orgullo, acercándolos a los abuelos, como ocurre en el proyecto Baktún.

Diana Canto expresó que el objetivo es ese acercamiento de los jóvenes con sus ancestros, pero sin dejar de lado los avances tecnológicos de la era digital. Por ello lo importante es la integración entre las generaciones, así como transmitir los orígenes de la comunidad propia y de la familia a través del orgullo, indicó.

Si se labora en eso, comentó, los jóvenes se desenvuelven mejor en la escuela, se alejan de las pandillas e ignoran a quienes les discriminan.

Recientemente en la Hacienda Ochil se crearon dos programas con artistas y comunidades que trabajan en conjunto con el arte. En Urdiendo ritmos, el mexicano Héctor Zamora colabora con hiladores de fibras de lengua de vaca (de la planta sansevieria) para tejer hamacas que “conversen” con el entorno.

Mientras que en El silencio nunca hay silencio, un alfarero de Ticul crea letras de barro para que en tres idiomas diferentes –español, maya e inglés-, junto a la brasileña Marilá Dardot, que se colocan en el césped de la hacienda. Las letras quedan marcadas en el pasto, por lo que las visitantes pueden moverlas para crear nuevas palabras.

Diana Canto reconoció que en el Jardín Ochil se generan acciones reflexivas para mejorar la situación social de las comunidades que participan.

Indicó que el arte y la cultura son expresiones por las cuales los jóvenes pueden mostrar sus sentimientos. A través de una canción, un video, una foto, una obra de teatro o dibujos pueden fortalecer su identidad y reconocer sus orígenes, concluyó.