Empleo precario en Tulum

Turismo no logra objetivos

Carlos Meade
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Viernes 19 de mayo, 2017

De acuerdo a la Organización Mundial de Turismo, el primer objetivo del establecimiento de actividades turísticas es mejorar las condiciones de vida de las comunidades locales, pero en Tulum, el desarrollo turístico, después de casi 40 años, lo único que ofrece a las comunidades mayas es empleo precario con salarios bajos y ninguna prestación. Esto, lejos de representar un beneficio, ha fomentado el desarraigo, la ruptura del tejido social y el deterioro de la cultura tradicional de las comunidades locales.

Sin duda, el turismo dinamiza la economía, pero también es un agente de cambio con gran poder de transformación social y de afectación al medio ambiente; sobre todo, cuando el país receptor no toma previsiones para controlar las transformaciones sociales y para evitar y mitigar los impactos ambientales.

La planeación turística de Quintana Roo, cuando la ha habido, plantea el desarrollo como si se tratara de un territorio despoblado, aunque en el norte del estado existían pequeños pueblos de pescadores, como Holbox y Puerto Morelos, además de poblaciones tierra adentro pero no muy lejanas de la costa, como Leona Vicario (fundada alrededor de 1945) y Kantunilkín (que ya aparece en un mapa de 1893). Sin duda, el pueblo de mayor importancia en esta región es Tulum, repoblado a mediados del siglo XIX como uno de los centros de la resistencia maya durante la guerra de castas. En el centro del estado se encuentran el resto de las comunidades mayas máasewales, establecidas también durante la Guerra de Castas.

Los cambios impuestos por la incorporación tardía de las comunidades a la economía capitalista; primeramente, a través del aprovechamiento forestal y el chicle y, luego, por el turismo, les ha hecho perder su alto grado de autonomía, generando la necesidad apremiante de ingresos. Los programas asistenciales del gobierno han sido insuficientes para cubrir dichas necesidades, por lo que las oportunidades de empleo en la zona turística se han convertido en un factor de expulsión de mano de obra.

Esta población, ahora demográficamente insignificante, es la población nativa que debió ser contemplada prioritariamente en los megaproyectos turísticos de Cancún, la Riviera Maya y Costa Maya. Pero sólo se le consideró como mano de obra barata y se le acomodó, junto con migrantes de otras latitudes, en los llamados poblados de apoyo como Puerto Aventuras, Akumal y Chemuyil.

Es posible establecer vínculos orgánicos entre las áreas rurales, urbanas y turísticas, de forma que los beneficios económicos del turismo tengan una distribución más equitativa. También resulta esencial que el desarrollo turístico contribuya a hacer sostenibles y rentables las actividades rurales, de forma que el patrimonio biocultural de las comunidades mayas se fortalezca y que, de esta manera, el destino en sí cuente con un equilibrio social, económico y ambiental que lo haga sostenible en el tiempo.

La producción de hortalizas y de artesanías y la apicultura, por ejemplo, son prácticas tradicionales que pueden encausarse al sector turístico. El propio potencial turístico de las comunidades, principalmente para los mercados del turismo cultural y el ecoturismo, es también una alternativa promisoria. Hasta el momento, ha faltado visión, compromiso y trabajo profesional para abrir verdaderas oportunidades de desarrollo para las comunidades.

Con la creación del municipio de Tulum y con el crecimiento acelerado de las actividades turísticas en sus costas, es necesario encontrar esquemas para que el desarrollo económico permee el ámbito rural y contribuya a fortalecer las actividades productivas y las prácticas de conservación de las comunidades. Pero nada de esto ha sido planteado en el nuevo Plan Municipal de Desarrollo Tulum, a pesar de que se entregaron propuestas durante los foros de consulta convocados y organizados por la nueva administración municipal; foros que, por lo visto, resultaron actos de simulación.

Estamos en un momento crítico, tanto para las comunidades mayas como para el destino turístico. No es posible que sólo la desigualdad, la marginación y la depredación ambiental crezcan como resultado del desarrollo turístico. Es urgente una estrategia para revertir esta tendencia dominante.

Quintana Roo

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