Renacimiento Mexicano

Acercándonos al grandioso pasado mexicano

Texto y foto: Elizabeth Himes Sicilia
La Jornada Maya

Viernes 19 de mayo, 2017

¿Cómo sería ese pasado sin las capas de distorsiones que durante 500 años disociaron nuestra raíz de su verdad precolombina, confundiéndolo con lo que nació después?

Arturo Viezca, iconógrafo e investigador, comparte algunas claves para comprender ese pretérito fabuloso.

¿Qué acercamientos hay a estos temas?

R- Hay varios enfoques: el académico es insondable y accesible a unos cuantos; el tradicional habla a partir del sincretismo de lo prehispánico y lo colonial; y el folklórico es una antítesis de lo académico basada en tradiciones cuya finalidad era preservar ese pasado, y lo único que hizo fue tergiversarlo.

¿A qué se debe esta problemática?

R.- A la desinformación e ideas decimonónicas, que exaltan al indio muerto mientras que al vivo lo denigran y juzgan. Todos quieren ser descendientes de Moctezuma, y en realidad ahí están, pero nadie les toma en cuenta por la idea errónea de que todo lo impregnado de catolicismo es feo, no mexicano y sin embargo, eso somos, una mezcla.

¿Qué sucedió en México con los primero arqueólogos?

R.- Eran tan buenos que prácticamente todas sus teorías se validaron durante años, y por respeto a sus capacidades no se les cuestionó nada, y hoy siendo meticulosos sabemos que no todo es irrefutable. A partir de finales de los años 90’s se debatieron las teorías que eran inamovibles, saliendo nuevas publicaciones. Hay que ir a lo más actualizado teniendo en cuenta las aptitudes de los investigadores, y sin tomar como verdad absoluta todo.

¿Qué recomiendas para entender?

R.- Leer textos de Alfredo López Austin como: Pasado indígena y Mitos del tlacuache, para darse una idea del México antiguo y parte del actual, respecto a los pueblos indígenas contemporáneos remito a diferentes etnografías. Es fundamental hacer la inclusión de los indígenas vivos, de los pueblos vivos. La revista "Arqueología Mexicana” difunde a grosso modo investigaciones recientes. Quedarse con autores del siglo XX es condenarse a repetir errores.

¿Cómo vez la arqueología en México?

R.- Hay mucho por hacer pero los últimos gobiernos no destinan recursos para ello, incluso existen quienes trabajan de manera voluntaria. Por otro lado hay quienes tristemente hacen del saqueo un redituable negocio. Para avanzar en el conocimiento sin repetir cuestiones de Caso, Marquina o Piña Chan, se necesita inversión. Antes destinaban importantes recursos, hasta que el INAH comenzó a obstruirlos, estancándonos en investigaciones pasadas, reciclando información en un trabajo de gabinete y archivo, limitando nuevos hallazgos que solo se producen con el trabajo de campo y excavaciones, donde salen los objetos bien contextualizados, facilitando su interpretación y análisis. Hay una falta de interés hacia lo cultural, lo ven como lujo, no como prioridad.

¿Cómo afecta esta apatía?

R.- Desencadena en una falta de interés que genera desconocimiento, creando paradigmas e hipótesis falsas que sirven a otros intereses y no al legítimo de conocernos como cultura y sociedad. En cambio, afectar en positivo es dar a la sociedad un sentido de pertenencia, fomentando que cuiden como suyo todo lo de las civilizaciones antiguas, derivando en un orgullo y reacción social, y en vez de vender piezas arqueológicas, las comunidades las resguardan creando museos. Dotar al mexicano de la identidad que carecemos porque no hay una sino múltiples. El gobierno no da pie a ello, y lo único que permite es una falsa identidad a nivel de colores y actos “patrióticos”.
Reforzar la identidad impregna todos los ámbitos, como el de la flora y fauna, haciendo que dejen de traficar con las distintas especies, o en el territorial para que desistan de vender sus tierras a transnacionales.

¿Cómo ayuda a la sociedad hacer esta inversión?

R.- Interesarse por el pasado hace que se destinen recursos y se produzcan nuevos descubrimientos. Conocer nuestras raíces hace mejores seres humanos capaces de entender su presente, y proyectar hacia el futuro. La identidad es parte de la civilidad, sin esta no hay comportamientos civilizados ni tabla de valores, por eso tanta violencia.