Trump viajará al Vaticano y Arabia Saudita

Gira internacional de mandatario en medio de crisis política

David Brooks
Foto: Ap
La Jornada Maya

Nueva York, Estados Unidos
Viernes 19 de mayo, 2017



Donald Trump se escapó este viernes a un reino antidemocrático pero llegará como un presidente perseguido que no podrá huir de la creciente crisis política que deja en su tierra durante su primera gira internacional, mientras que en casa todos están a la espera de lo que ya se anticipa como uno de los espectáculos más dramáticos de años recientes: el testimonio del investigador cuyo despido desató los fantasmas de Watergate.

Pero poco después de despegar el Air Force One esta tarde, no faltaron nuevas revelaciones para continuar nutriendo la tormenta alrededor del viajero.

Trump comentó al canciller y embajador ruso, que lo visitaron en la Casa Blanca el 10 de mayo, que el despido del director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) James Comey el día anterior le había quitado de encima “gran presión”, reveló el New York Times.

Comey encabezaba una investigación desde hacia meses sobre la posible colusión de socios de Trump con los rusos durante la contienda electoral de 2016, y su despido fue lo que una semana después llevó al nombramiento de un fiscal especial por el Departamento de Justicia, Robert Mueller (director del FBI entre el 2001-2013) esta semana para encargarse no sólo de esa misma investigación sobre colusión, sino potencialmente los esfuerzos para influir, entorpecer y hasta obstruir esta investigación.

“Acabo de despedir al jefe del la FBI. Estaba loco, era un demente (‘nut job') de verdad”, informó Trump a Sergei Lavrov y Sergey Kislyak, el canciller y embajador rusos. “Enfrenté gran presión por lo de Rusia. Eso ya se quitó” y agregó, “yo no estoy bajo investigación”, según un documento que resumió la reunión y es el informe oficial del encuentro y que fue leído al Times por un funcionario estadunidense.

Sean Spicer, vocero de la Casa Blanca, no disputó el contenido, pero en un comunicado intentó argumentar que Trump se refería a que la manera tan pública y “politizada” en que Comey estaba manejando esa investigación estaba imponiendo “presión innecesaria” en la capacidad del presidente para conducir la diplomacia con los rusos.

Y como siempre, la Casa Blanca intentó revertir todo, afirmando que “una vez más, la nota real es que nuestra seguridad nacional ha sido minada por la filtración de conversaciones privadas y altamente clasificadas”.

Mientras la Casa Blanca denunciaba las filtraciones, hubo otra más desde ahí mismo. Fuentes revelaron que la investigación en curso sobre la posible colusión entre la gente de Trump y los rusos ya ha designado como “persona de interés” significativa a un asesor de alto rango activo y muy cercano a Trump, indicando no sólo que se ha acelerado la investigación, sino que ya está llegando a los niveles más altos de la Casa Blanca, reportó hoy el Washington Post.

A la vez, esta noche se confirmó que Comey se presentará ante el Congreso para declarar en una sesión pública por primera vez desde su despido en algún momento después del 29 de mayo, anunció el Comité de Inteligencia, en lo que promete ser un capítulo que captará la atención mundial en esta telenovela.

Todo esto mientras Trump volaba a Arabia Saudita para ser recibido como realeza, y donde se espera que se anunciará entre los regalos de la “cooperación” un acuerdo para vender a sus anfitriones unos 110 mil millones de dólares en armas y equipo bélico.

De ahí, procederá a Israel, donde hace sólo poco se anticipaba una visita esplendorosa entre los dos gobiernos derechistas que tanto se admiran mutuamente, y que comparten una obsesión con muros, pero ahora llegará como alguien que divulgó inteligencia ultra secreta proporcionada por Tel Aviv a los rusos en esa misma reunión en la Casa Blanca donde calificó de “loco” al ex director del FBI.

La gira, que incluye escalas en el Vaticano y Bruselas (para una reunión de la OTAN), se había concebido como un viaje de alto perfil donde se exhibiría el gran talento de negociación empresarial aplicada a problemas como la paz en Medio Oriente.

La simbología incluía su presencia en epicentros del mundo musulmán, judío y cristiano. Pero ahora sus contrapartes darán una bienvenida más cauta al recibir un presidente bajo sospecha y cuya longevidad está ahora en duda.

Algo perdido debajo de tanto escándalo arriba son las iniciativas dramáticas de la agenda política de Trump que siguen avanzando. En su asalto contra inmigrantes, las primeras cifras oficiales del los primeros tres meses de Trump registran un incremento dramático en el arresto de inmigrantes sin antecedentes criminales.

En otros rubros, se continua avanzando en desmantelar las normas y programas ambientales, mientras que se propone una reducción dramática en el presupuesto de la Agencia de Potección Ambiental.

El procurador general Jeff Sessions ordenó a los fiscales federales regresar a las políticas más severas de la “guerra contra las drogas” que llevaron al país a tener el pueblo más encarcelado del mundo y que se estaban abandonando, desafiando así un creciente consenso bipartidista a favor de una reforma del sistema criminal. A la vez, se avanza en promover la privatización de la educación pública.

Asimismo, propuestas preliminares para el presupuesto del año entrante incluyen un masivo incremento de unos 52 mil millones de dólares al gasto militar.

Pero todo esto podría ser puesto en duda dependiendo de la tormenta política y los efectos en la opinión pública. La aprobación pública de Trump se ha desplomado a 38 por ciento, su nivel más bajo desde su toma de posesión (un 56 por ciento desaprueba), según la encuesta de Reuters/ipsos difundida este viernes.