Héctor Lechuga, el cotorrón dentro y fuera de la pantalla

Un precursor de la televisión mexicana

Jaime Whaley
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Lunes 17 de julio, 2017

Hay coincidencia, el recientemente fallecido cómico era igual de cotorrón, uno de sus frecuentes vocablos, tanto en el escenario como fuera de él.

Héctor Lechuga, quien falleció el jueves de una ataque al corazón, según se dijo, fue uno de los precursores de la televisión mexicana.

Sus primeras apariciones datan de 1953, con la llamada pantalla chica aprendiendo a caminar de la mano de los programas radiofónicos de la XEW, en la serie El Rayo veloz, en papeles en donde su vis cómica no afloraba aún.

Luego vendrían permanencias en programas como Variedades del mediodía en donde comenzó su relación con Chucho Salinas, quien tocaba la batería en el quinteto de los hermanos Salinas, y sus apariciones con Manuel, El loco Valdez.

Con Salinas formó pareja, tanto en la televisión como en el teatro. En la emisión dominical de Variedades Herdez fueron famosas sus entrevistas con incipiente sesgo de apertura en lo que ahora es Televisa. Durante aquéllas, Héctor Lechuga era el entrevistado y Salinas el circunspecto entrevistador, quien apuntaba “no me diga nombres, no me diga nombres” cuando Lechuga tocaba temas delicados o comenzaba a hacer referencia a políticos. Ante ello, se esforzaba por vincular al personaje con el cargo, pues durante las referencias, el presidente era el mero chipocludo o el que trabajaba en la “plaza grandota”.

El desparpajo de Lechuga era quizá sólo comparable al de El Loco Valdez, quien en alguna ocasión durante su programa Variedades de media noche se quedó dormido en plena emisión o cuando fue multado por referirse a Benito Juárez como Bomberito Juárez.

A Lechuga en un programa se le abrió el cierre del pantalón, lo cual era bastante visible, por lo que Salinas se lo hizo notar y Lechuga, quien personificaba a un charro sindical, resolvió el problema colocando un ancho sombrero en su regazo.

Con Valdez formó una pareja de viejitas, Maritza y Altagracia, en los programas de locos en los que aparecía también Alejandro Suárez, cuya finura en los diálogos y bromas era su distintivo.

En las filmaciones de películas Lechuga era el espectáculo, tanto en el script como fuera de él. Mario Cisneros, un veterano asistente de director, relata que hace unos cuatro años, durante la filmación de la cinta Princesa con Óscar Blancarte, el comediante tenía secuelas de un accidente automovilístico, por lo que siempre rechazó el automóvil que se le proporcionaba para llegar a la zona de filmación, un panteón alejado de su hospedaje, entonces se hacía llevar por su hijo hasta el cementerio a bordo de un diablito.

Otro hombre de cine, Gonzalo Zaragoza, rememora que allá por los 60´s Salinas y Lechuga participaron en una película con tema del espacio y todos disfrutaron de los dichos de la pareja. “Tenía un carácter preciso”, recuerda el técnico de iluminación.

Ciudad de México