El triste despertar de Borge

La resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Especial
La Jornada Maya

Jueves 10 de enero, 2018

Los vuelcos de la vida a veces son rudos y dan alimento a los que en tiempos de poder y de gloria política se ignoró o se lastimó. Entonces prevalece el sentimiento de desquite. La fruición, el gozo de ver sufrir al otrora intocable, al siempre soberbio, al que se creía invencible. Roberto Borge, el ex gobernador de Quintana Roo que antes era recibido con fanfarrias y loas de aduladores profesionales que han encontrado en la perversión de la política su asiento permanente, ahora Panamá, sólo encontró la realidad de su ser. La que afanosamente cultivó. El rechazo y el repudio.

Triste despertar al mundo real. Al de la mayoría de los ciudadanos. No el ficticio creado por cómplices y lambiscones que le hacían sentir que el poder sería para siempre. Beto Borge, el de los excesos y derroches, recibió la amarga medicina contra su mitomanía en una dosis que se repetirá inexorablemente en los próximos días.

Inventado de la noche a la mañana por su predecesor en la gubernatura de Quintana Roo Félix González Canto, que de sirviente personal suyo lo llevó rápidamente a importantes cargos hasta convertirlo en su sucesor, sin preparación, sin formación y sin mérito. Simplemente porque Félix González Canto le vio las condiciones que le servían a él, no al pueblo de Quintana Roo. Siempre lo hemos dicho. Félix González no se equivocó en su sucesión. Por eso podía jactarse que gobernó dos periodos e iba por el tercero con el malogrado Mauricio Góngora Marrufo.

Cuando Félix González era diputado federal, Beto Borge era su secretario privado y se ocupaba de “todos sus asuntos”. La diosa fortuna le sonrió a Félix González y el favorito del entonces gobernador Joaquín Hendricks Díaz, no levantaba en el ánimo popular y corría el riesgo de entregarle el poder a la oposición. Impulsado por las mujeres que ejercían el poder con Hendricks, el cozumeleño González Canto se metió en el ánimo del gobernante chetumaleño que finalmente lo hizo gobernador desdeñando “cartas fuertes” del Sur quintanarroense. En la campaña allí estaba Beto Borge, sirviendo como siempre a Félix González.

Al asumir la gubernatura González Canto, su joven asistente cozumeleño Beto Borge fue nombrado Tesorero General del Estado. Unos meses después, oficial mayor del gobierno, y de allí, presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para “brincar” a una diputación federal, precisamente en los albores de la sucesión gubernamental.

Unos meses después de rendir protesta como diputado federal, Beto Borge solicitó licencia para que, muy poco después, el 24 de marzo de 2010, fuera “destapado” como candidato del PRI a la gubernatura de Quintana Roo. No tenía ninguna posibilidad si el método de selección hubiera tomado en cuenta el apoyo popular. La decisión fue unipersonal de Félix González Canto debido a que el presidente de la República era el Panista Vicente Fox, quien por lo mismo no tenía injerencia en los procesos internos Priístas. En ese proceso de sucesión gubernamental los favoritos eran el actual gobernador de Quintana Roo bajo las siglas del PAN-PRD, Carlos Joaquín González, y el hoy vilipendiado Eduardo Espinosa Abuxapqui. En geopolítica, el primero de Cozumel y el segundo de los mencionados de Chetumal. Norte y sur.

Hábil negociador y sin escrúpulos, astuto y sagaz, Félix González había minado la fortaleza del Sur-centro de Quintana Roo alentando las aspiraciones de los también chetumaleños Andrés Ruiz Morcillo y Cora Amalia Castilla Madrid que se fueron con todo contra quien era entonces la máxima figura de la región, Eduardo Espinosa, a quien manipuló y engañó, con mucha facilidad, que lo apoyaría para conquistar el Norte haciéndolo representante del gobierno estatal en esa demarcación. Alejado de sus dominios con ese “cuento chino” , su estructura sufrió el asedio de Ruiz Morcillo y Castilla Madrid. Chetumaleño contra chetumaleño. Para que la cuña apriete.

Los ataques a Carlos Joaquín por parte de Felix González para desgastarlo y restarle fuerza en ese proceso sucesorio fueron igualmente sistemáticos. Aún así. Beto Borge hubiera perdido una consulta a las bases contra cualquiera de los dos. Las negociaciones y artimañas para sacarlos de la jugada merece un tratamiento aparte.

Nacido el 29 de diciembre de 1979 en la isla de Cozumel, Roberto Borge Angulo gobernó Quintana Roo de 2011 a 2016 marcado por sus complejos y traumas, utilizando como instrumentos la fuerza de las instituciones para infundir temor a la población. Lo mismo gritaba y vociferaba, que ofendía y amenazaba personalmente en redes sociales. Sin ningún respeto a nada ni a nadie. Bueno, sí. A Félix González y a sus incondicionales. De hecho, Quintana Roo estaba repartido como botín entre los amigos y cómplices de Beto Borge y los amigos y cómplices de Félix González. El saldo es un saqueo escandaloso al patrimonio y una deuda pública superior a los 22 mil millones de pesos, además de violaciones a los derechos humanos y una larga cadena de abusos que hartaron a los habitantes de la más turística de las entidades mexicanas. Existen varias vertientes que no tocaremos en esta entrega por la limitante de espacio. Hoy Beto Borge, detenido en el aeropuerto de Panamá el 4 de junio de 2017, extraditado el 4 de enero de 2018, no está solo. Lo acompañan las consecuencias de su amoralidad, su mitomanía, su incoherencia de vida y sus contradicciones. Sus zapatos ferragamo y sus sandalias, su bel canto y las cumbias. Su fanatismo al personaje de Mario Puzo El Padrino y su rosario. Dios y el diablo.

La nueva clasificación que el departamento de Estado estadunidense hace para los destinos turísticos visitados por sus ciudadanos es más precisa y menos dura que los anteriores basados en los warnings demasiado generales y muchas veces imprecisos. Ahora con cuatro niveles de riesgo, México está ubicado en el dos. La nota completa, en La Jornada Maya del 10 de enero.

Hasta la Proxima!!!!!