"El miedo, principal enemigo de la justicia"

Yo no conozco a Meade, pero conozco al PRI, advierte Alejandro Solalinde

Juan Manuel Contreras
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 13 de marzo, 2018

México es el segundo país con más migrantes en el mundo, es paso obligado para miles de centroamericanos que huyen de sus países de origen en busca de mejores condiciones de vida por la vía del llamado “sueño americano”. Muchos se quedan en el camino.

“Es tiempo de que la gente conozca abiertamente la gran injusticia que se está cometiendo con nuestros más pobres del sur; que se sepa de una vez por todas que se trata de una masacre, un genocidio, ¡un holocausto!”, escribe el padre Alejandro Solalinde Guerra en la introducción de su último libro: Los Migrantes del Sur, presentado en el marco de la Filey.

En el acto, el presbítero manifestó que su libro no tiene fines económicos, sino pretende contribuir a ver las cosas desde la experiencia extrema de los migrantes, pues considera que hoy son el epicentro de un debate mundial.

Los Migrantes del Sur cuenta la trágica historia de quienes cruzan México camino a Estados Unidos y en el trayecto se exponen a ser asaltados, explotados, violados, secuestrados, extorsionados y asesinados por bandas delictivas que actúan con la complicidad de autoridades e incluso de sectores de la población local, que los recibe con recelo.

“Hay que enfrentarse al miedo, pues es el principal enemigo de las causas sociales, el principal enemigo de nuestros hermanos que padecen injusticia”, aseveró el sacerdote ante las más de 300 personas que abarrotaron el salón Uxmal del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.

Para Solalinde, todos somos migrantes, y los sudamericanos son ejemplo de fe y esperanza. Precisó que la sociedad no cuenta con rasgos de un humanismo nuevo que nos permita una identidad, pues tenemos una forma fragmentada de ver la realidad, “necesitamos nuevos lentes, unos multifocales”, afirmó.

“Decir Trump es decir migrantes”, mencionó en relación a la obsesión del mandatario norteamericano con el flujo migratorio hacia su país. “Por eso quiere poner un muro. Esto podría parecer una paranoia insulsa, pero tienen un miedo irracional hacia los migrantes; como si éstos fueran fantasmas que se levantan y viajan hacia el norte. Así tendrán la conciencia”, agregó.

Abundó que actualmente hay más de 240 millones de seres humanos en situación de movilidad, síntoma de que algo no está funcionando bien para la supremacía blanca, pues creen que pueden hacer un mundo sin migrantes.

“Nada más absurdo, pues ellos también son migrantes, todos lo somos. La diferencia es que hay una migración que se acepta, y una que no”, aseveró.

El religioso explicó que los migrantes son una fuerza social que ha sido históricamente provocada y oprimida. “Una vez que se ha provocado, ya no hay vuelta atrás. Se han convertido en un verdadero movimiento mundial y nadie los va a parar”.

Solalinde -quien también es licenciado en historia-, hizo hincapié en la evolución que han tenido los migrantes mexicanos desde los años 70, cuando visitó por primera vez Estados Unidos y se encontró con una comunidad de “pochos”, queriendo imitar la cultura gringa y renuentes a hablar en español.

“Años más tarde me encontré con personas que ya no se avergonzaban de ser mexicanos, posteriormente me los encontraba en foros, ocupando puestos importantes en la política norteamericana y con un profundo orgullo de sus raíces latinas”, recordó.

Asimismo, confesó que la portada del libro no fue de su agrado, pues muestra su apellido en letras grandes y el título en pequeñas, cuando considera que debería ser al revés, pues “ellos son los actores de este nuevo cambio.

“Es un cambio a largo plazo. Las instituciones, el sistema, el capitalismo; todo desaparecerá, pero los migrantes van a seguir, pues han sido el origen de la humanidad y seguirán siendo el futuro de la misma. A eso es a lo que teme Donald Trump, a pesar de gobernar un país construido por migrantes”, insistió.

Sobre las enseñanzas que han dejado, el religioso señaló que la principal es la valentía en momentos de crisis.

“No cualquiera deja su lugar de origen, no cualquiera deja a su familia y sus pertenencias; sus seguridades o inseguridades, y recorre un sendero totalmente peligroso y corrupto como es México”.

Para el padre Solalinde existe una marcada diferencia entre religión y fe; los migrantes dan lecciones de fe. La religión es un producto humano, antropológico y cultural, es una forma de hablar de Dios; pero la fe radica en escucharlo.

“¿Somos un pueblo religioso? Sí. ¿Creyente? Quién sabe”.

Según el clérigo, los migrantes son testigos de fe, pues nunca culpan a Dios de lo malo que les sucede. “Hay mucha gente que no cree en Dios, pues piensan que, de existir, no habrían pobres ni injusticias, como si Dios fuera el autor de todo eso. Los migrantes dicen: “si Dios quisiera el mal para el hombre, no nos ayudaría”.

Solalinde hizo un llamado a la concientización de la magnitud de la destrucción que las políticas migratorias, tanto de México como de Estados Unidos, han tenido sobre uno de los sectores más indefensos de la población, pues observó que se han ensañado con ellos.

Subrayó que según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en los últimos seis meses han sido 10 mil los desplazados secuestrados en territorio mexicano, y se han registrado más de 70 mil desaparecidos, muchos de ellos en fosas clandestinas, sin una identificación como ciudadanos mexicanos.

En esa línea, responsabilizó a las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña, pues los considera los autores institucionales de tal genocidio.

También dijo tajantemente que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es una entidad política que ha demostrado que no le interesan los derechos humanos, “yo no conozco a Meade, pero conozco al PRI”, advirtió a los votantes.

Sobre Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), reconoció que se han comprometido para atender temas como los derechos humanos, la transparencia y la rendición de cuentas, por lo que a pesar de no ser “una perita en dulce”, los colocó como la única opción de cambio para el país.

Finalmente, hizo un llamado para que iglesias orienten a sus feligreses -sobre todo a los jóvenes- adecuadamente sobre la contienda electoral, pues para él, la venta del sufragio representa un “pecado social”.