La Filey, con nuevo premio y aún sin lectura

¿Y la promoción de la lectura o la investigación?

Óscar Muñoz
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Martes 13 de marzo, 2018

En esta séptima edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), se incorpora por vez primera el Premio Nacional de Periodismo Filey que, junto con el premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco”, enriquecen el merecido reconocimiento a quienes han destacado en los campos de la literatura y el periodismo. En esta ocasión, se decidió entregar el de literatura a David Huerta, poeta destacadísimo, hijo del también escritor Efraín Huerta, de amplio reconocimiento internacional. Y respecto del premio de periodismo, se decidió entregarlo a Miguel de la Cruz Juárez, un impulsor incansable del periodismo cultural a través de su trabajo televisivo en el Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional.

Respecto del escritor David Huerta, habrá que destacar su pertenencia a la generación del 68 y su participación en el movimiento estudiantil de ese tiempo en la exigencia democratizadora ante el gobierno de Díaz Ordaz. Por ello, no extrañó a nadie sus críticas a los candidatos a la presidencia en recientes entrevistas. Y acerca del periodista Miguel de la Cruz vale señalar su importante aportación a la difusión de la cultura mediante el programa Hoy en la Cultura del Canal 11, así como la presea del Laurel de Oro a la Calidad que le fue entregada anteriormente.

Así es como la Filey ha aumentado los reconocimientos a personalidades de la literatura y ahora también del periodismo y sus obras y contribuciones a la cultura, y qué bien por ello. Sin embargo, aún no hay nada pensado acerca de otro tipo de personas o instituciones, aquellas que se dedican a la promoción de la lectura o a la investigación sobre este asunto, y hacer público el reconocimiento a su trabajo o su contribución en favor del proceso lector. Aún hoy, en su séptima edición, la Filey sigue sin la lectura, el tema que le nombra pero aún no la identifica.

Entre la amplia diversidad de actividades de la Filey, como presentaciones de libros y revistas; encuentros literarios, cinematográficos, de filosofía y de periodismo; mesas de discusión sobre obras literarias; conferencias y charlas; presentaciones musicales, de teatro y de danza; congreso de literatura; homenajes a escritores y dramaturgos; proyecciones de cine y documentales; exposiciones de artes visuales; lecturas de obra, y muchas más, sólo unos cuantos acontecimientos programados están relacionados con la lectura: un encuentro de promotores de lectura, organizado por el Colegio de Bachilleres; otro de lectores, organizado por la Segey; algunas mesas panel organizadas por Booktube y otras por la UADY, y un par de conferencias sobre la lectura.

En resumidas cuentas, el tema de la Filey está casi ausente, en medio de variadas actividades, muy diversas por cierto, que no está mal que estén. Lo que sí no está nada bien es que la lectura no soporte la feria, que no sea su columna vertebral. Aún hacen falta congresos de especialistas en lectura; encuentros de promotores de lectura que traten el tema con más profundidad y, sobre todo, que presenten propuestas alternativas que fomenten verdaderamente el gusto por leer, y, más que talleres de literatura, de teatro, de cine, de artes visuales (que no está mal mantenerlos), de lectura. Es necesario que en el área de talleres se impulsen actividades tendientes a desarrollar, por lo menos, el placer de la lectura, y que en las mesas de discusión se planteen estrategias que permitan salir al país de este oscurantismo lector, todas ellas enfocadas a desarrollar el hábito lector en las generaciones jóvenes.

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