A propósito de Luis el ortopedista

Los juicios en las redes

Héctor Hugo Bustos*
La Jornada Maya

Lunes 16 de abril, 2018

Las redes sociales están inundadas del caso de niño de 3 años sometido a una intervención quirúrgica en el estado de Oaxaca, donde de manera tristísima el niño pierde la vida, encontrando unos padres desconsolados y un médico ortopedista que ha sido encarcelado acusado de homicidio doloso. La madre reclama justicia.

La red emite juicios, muchos de ellos desde su propia vivencia, desde su dolor, desde sus carencias. Los médicos manifiestan su desacuerdo desde su propia vivencia, desde su dolor, desde sus carencias. Distintas organizaciones se han manifestado al respecto.

Las complicaciones médicas, en mi opinión, son el elemento más triste que pueda existir para el paciente, la sociedad y el propio médico. Es algo que no debería de existir, pero en las grandes series mundiales es algo inevitable. Ocurren en cualquier parte del sistema de atención médica en hospitales, clínicas, centros de salud.

Además de los errores médicos existen reacciones de cada paciente en particular, que son elementos presentes e impensables que ocurren cuando un paciente se expone a algún procedimiento médico. Adicionalmente, durante la realización de un acto quirúrgico existen imponderables, imprevistos inevitables que tienen que resolverse de acuerdo a la praxis médica.

Sin embargo, exigir terapia intensiva para operar un paciente como un elemento jurídico es ridículo, 90 por ciento de los hospitales en nuestro país no cuentan con unidades de terapia intensiva. En un mundo ideal, realizar actos quirúrgicos en hospitales de tercer nivel, equipados con interconsultantes, con todos los servicios, con todo el soporte tecnológico, equipados con banco de sangre, unidades de cuidados intensivos, con Joint Commission o sea unidades de acreditación para cuidados de la salud con estándares internacionales, con sistemas de enseñanza e investigación, etcétera.

Aún con estos elementos, las complicaciones médicas disminuyen, sí, pero son inevitables aquí y en las mejores prácticas médicas a nivel mundial. Sin embargo, la realidad de la práctica de nuestro país es diferente.

Hay carencias, falta de materiales, experiencia, soportes, redes médicas, sistemas de transportación, capacidad de atención, capacitación. Basta que conozcas los detalles de equipamiento de sitios de atención de salud que están a la vuelta de tu casa. Consultorios médicos en farmacias de similares, centros de salud de poblaciones menores, clínicas rurales, etcétera. ¿Por qué atienden médicos y pacientes en estas condiciones? Las causas merecen un análisis aparte, pormenorizado, objetivo. Sin embargo, estas sí son las condiciones de atención médica actuales, donde una inyección, un medicamento puede ocasionar un desenlace doloroso y fatal.

Con esta reflexión pretendo que el dolor y la indignación de los padres sea atendido, les sea ampliamente explicado las probables causas de este lamentable hecho. Que el caso se someta a autoridades médicas competentes, honorables, imparciales, justas, donde se deslinden responsabilidades y se aplique una resolución estrictamente aplicada a los derechos del paciente y los derechos del médico.

Esta reflexión también busca que el acto médico no sea criminalizado. Acusar de homicidio doloso a un médico es lo más vergonzoso, indigno, carente de moral, e ignorante que puedo escuchar. La palabra dolo es la voluntad deliberada de cometer un delito a sabiendas de su ilicitud; implica engaño. En mis 30 años de práctica, acompañando a la formación de cientos de alumnos, jamás he observado un homicidio doloso en las acciones médicas.

A los usuarios de las redes sociales, comprendo cabalmente el sitio donde se manifiestan las quejas, insultos, desacreditaciones, injurias, ofensas hacia el acto médico. Sólo puedo decirles que el acto médico es un acto humano, de ayuda, de acompañamiento, de amor, de interés hacia el otro. A veces también es un acto desesperado de ayuda.

Poner un acto de intención de ayuda al otro en manos de una relación jurídica o judicial, es masacrar lo sagrado de la relación médico-paciente. Burocratizar lo humano. Médicos y pacientes deberíamos de caminar juntos en la resolución de un padecimiento, de la mano de valores humanos como la confianza, el respeto, el desinterés, la vocación, el servicio y el amor hacia el prójimo.

Banalizar, tomar con gracia o sarcasmo este tema en redes sociales, es para mí un terrible dolor para la familia del niño, del médico para el propio médico, y para el acto médico en lo general; en mi parecer no contribuye.

Sean mis bendiciones, para el niño Edward, para su familia, para mi colega el doctor Luis Alberto N, para mis pacientes, para mis compañeros médicos y para mí mismo, para que el dolor causado por este indeseable hecho sea un ingrediente que al final fortalezca, dignifique el acto médico, por el cual nos hemos esforzado tanto.

*Médico cirujano. Ginecólogo

Mérida, Yucatán
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