Después de Mérida, todo es Yucatán: Vila

¿Dónde encontramos las respuestas a las problemáticas del estado?

Felipe Escalante Tió
Foto: Facebook @mauriciovilad
La Jornada Maya

Lunes 16 de abril, 2018

El principal mensaje de la campaña de Mauricio Vila, postulado a gobernador por Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC) puede resumirse en la frase con que se da título a esta colaboración, equivalente al “Después de [Ciudad de] México, todo es Cuautitlán”, con que se ha querido identificar una actitud de algunos habitantes del Altiplano incapaces de ver la complejidad del territorio.

Lo anterior se deduce tras observar que, después de cualquiera de sus propuestas para conseguir “el mejor Yucatán de todos los tiempos”, Mauricio Vila inmediatamente se refiere a determinados aspectos de su gestión como presidente municipal de Mérida, como si en ellos pudiera encontrar las respuestas a la problemática del estado.

Me parece correcto presumir lo que se logró en un ejercicio de gobierno previo. La trayectoria es uno de los elementos clave para el electorado. Sin embargo, prometer un modelo de gobierno municipal, así haya sido exitoso, para una entidad compuesta por 105 municipios más, implica desconocer las complejidades de los demás, y en todo caso, gobernar no es igual a probar si la fórmula que funcionó en otro ámbito lo hará en uno nuevo y más amplio.

“Cada municipio tiene una vocación y oportunidad de crecimiento, y en mi gobierno trabajaré para desarrollar ambas”, manifestó el candidato panista durante el período de precampaña, aunque ya este mes apuntó: “Ahora se reconoce a Mérida como el mejor lugar para vivir en México y quiero que esa calidad de vida llegue a todos los yucatecos y hasta el rincón más apartado de Yucatán”.

¿Cuál calidad de vida? ¿La de colonias como San José Tecoh o la de las nuevas privadas como San Pedro Cholul? Porque si algo distingue a Mérida es la desigualdad, para la cual los gobiernos municipales de las últimas tres décadas no han encontrado solución. Acaso el nuevo Centro Cultural del Sur sea parte de ella, pero resulta obvio que el aumento de la población en la capital yucateca y el desordenado crecimiento de su urbanización le han ganado la partida a la oferta de servicios públicos y bienes culturales.

En alguna nota se recoge que un vecino le dijo al candidato “no hay industria aquí, quién sabe cómo nos mantenemos”. Aunque la industria no es la única que ofrece oportunidades de desarrollo y trabajo. A fin de cuentas, hay 105 municipios y no todos quieren ser Mérida, ni van a encontrar la respuesta a sus problemas en el “Estilo Vila”.

¿Qué esperaría para lo que resta de la campaña? Un candidato más concreto y que se manifieste conocedor de Yucatán. En algún momento de esta campaña ya afirmó que la gente de los municipios lo conoce, y lo justo es que él muestre no sólo interés sino conocimiento de los mismos municipios. Tal vez entonces podrá ofrecer una propuesta para la inseguridad atávica de Kanasín, o una manera de reincorporar a jóvenes migrantes que de los Estados Unidos volvieron a sus municipios de origen pero han dado vida al pandillerismo a falta de oportunidades; también el fomento a actividades económicas primarias con valor agregado.

Porque lo que le hemos escuchado a Mauricio Vila como candidato se ha quedado en propuestas administrativas, destacando la de mayor transparencia y buenas prácticas de gobierno, por las que ya fue reconocido. Le hacen falta las propuestas productivas, pues no se trata sólo de ofrecer microcréditos. Es necesario apoyar la comercialización de productos agrícolas, necesitamos escuchar que se pronuncie por la vocación de agricultura ecológica del estado, o apoyos a los ganaderos para que la industria de los lácteos –que ya ofrece una calidad aceptable– pueda ser orgullo del estado, sobre todo en estos tiempos en que desde Estados Unidos la economía se dirige a un ciclo de cierres y fomento a los productos locales.

En pocas palabras, Mérida no es Yucatán, y los otros 105 municipios tienen sus propias condiciones y vocaciones que los distinguen. El próximo gobernador debe conocerlos, no nada más visitarlos. A fin de cuentas, una cosa sí es cierta: Yucatán merece más.

Mérida, Yucatán
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