Enamorados de la muerte

A nadie parece importarle

José Luis Preciado
La Jornada Maya

Lunes 16 de abril, 2018

“¡Qué duro lo de Siria!”, así me saludó una dama en un café meridano, ayer domingo. La miré atentamente y pude observar rasgos sirio-libaneses en su rostro marcado por una genuina preocupación por ese lejano país al que apenas el sábado atacaron los Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

Le pregunté ¿cómo puede vivir esa gente así en medio de tanta zozobra e inestabilidad emocional?, “...quizás, -hizo una pausa para responder- quizás aferrado a la idea de que el mundo condene estos atentados y muestre solidaridad, levante la voz , pero desgraciadamente a nadie parece importarle… que tenga lindo día”, y se marchó.

Vaya que me dejó pensando, yo que me disponía a escribir sobre la muy sosa, nuestra y cáustica política vernácula.

¿Será acaso la distancia, el desapego, el no saber los motivos del ataque?

O acaso porque tenemos nuestros propios problemas buscando al próximo presidente del país, como si en esa decisión se encerrara la salvación nacional.

Qué falta nos hace Galeano

El escritor uruguayo Eduardo Galeano nos recuerda una vez que los señores de la guerra requieren del conflicto para seguir funcionando, y hoy la mera verdad no había caldo de cultivo propicio para tirar los perros a otros países hoy envueltos en relativa calma, así que de nuevo pensaron en Siria y el gobierno de Bashar Al Assad, total nadie del mundo los defiende. Decía Galeano “ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: ‘yo mato para robar’. Las guerras siempre invocan nobles motivos, matan en nombre de La Paz, en nombre de dios, en nombre de la civilización, en nombre del progreso, en nombre de la democracia, y si por las dudas, si tanta mentira no alcanzara, allí están los grandes medios de comunicación dispuestos a inventar enemigos imaginarios para justificar la conversión del mundo en un gran manicomio y un inmenso matadero en Rey Lear -Shakespeare había escrito que en este mundo los locos conducen a los ciegos-. Cuatro siglos después, los amos del mundo son unos locos enamorados de la muerte que han convertido al mundo en un lugar donde cada minuto mueren de hambre o de una enfermedad curable diez niños, y ellos cada minuto gastan tres millones de dólares, tres millones de dólares en la industria militar que es una fábrica de muerte, y como las armas exigen guerras, y las guerras exigen armas, y los cinco países que manejan a su antojo a las Naciones Unidas, los que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas, resultan ser también los cinco principales productores de armas, por ello uno se pregunta ¿hasta cuándo, La Paz del mundo estará en manos de los que hacen el negocio de la guerra?, ¿hasta cuándo seguiremos creyendo que hemos nacido para el exterminio mutuo y que el exterminio mutuo es nuestro destino? ... ¿hasta cuándo?

Plumas de intelectuales, voces críticas contra la guerra fueron la cuna de toda una generación; había música de protesta, toma de calles, manifiestos contra aquello que le pasaba a la humanidad, no importaba dónde hubiera ocurrido, la voz humana se levantaba al unísono.

Inolvidable Víctor Jara y su derecho a vivir en paz

Torturado y asesinado durante el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet contra Salvador Allende en 1973, Víctor Jara ha sido sin duda una de las personalidades más definitorias de la canción protesta de todos los tiempos. Su música encabezó el movimiento músico-social denominado Nueva Canción Chilena en la década de finales los 60 y los 70. El derecho de vivir en paz es el sexto corte de su álbum homónimo, en el que colaboraron otros muchos artistas. Éste en concreto denuncia la terrible intervención de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam.

Indochina es el lugar
más allá del ancho mar,
donde revientan la flor
con genocidio y napalm;
la luna es una explosión
que funde todo el clamor.
El derecho de vivir en paz.

¿Dónde está Give Peace a Chance de John Lennon, The Times Are Changing de Bob Dylan, We Shall Overcome de Joan Báez, Fortunate Son de Creedence, Bloody sunday de U2, War de Bob Marley, y Gimme Shelter de los Rolling Stones.... ¿dónde estamos todos? ...ahora que los enamorados se han vuelto a enamorar de la muerte.

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