Un líder es como un relojero que hace funcional la maquinaria

Sergio Can, cabeza del área de producción de Ganso Azul, narra sus experiencias

La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 16 de abril, 2018

En un momento social donde las figuras políticas han tomado total protagonismo, Sergio Can nos recuerda la importancia del liderazgo desde las figuras de poder, ya sea dentro del área profesional, familiar o social. “Definitivamente, si pudiéramos cambiar el ser político a ser líder, este México sería otra cosa”.

Como empleado de Ganso Azul, empresa maquiladora con grandes inventarios, Can narra cómo se convirtió en líder del área de producción, donde aprendió y ayudó a configurar los sistemas de planeación, de producción y medición de los productos manufacturados por la compañía, pero también descubrió que tiene que guiar a su equipo de trabajo, no como un jefe, sino como un líder.

Este paso lo consiguió después de algunos años de comenzar como capturista, y tan sólo con un título de secundaria, lo cual, confiesa, no representó un impedimento para su desarrollo profesional, pues pronto aprendió el idioma inglés y, gracias al apoyo de la maquiladora que se preocupa por la superación de su personal, cursó la preparatoria y actualmente cursa en línea la carrera de ingeniería en sistemas.

“Aprender y enseñar”, resalta Can, como cualidad de un líder, ya que para mi se vuelve indispensable “transmitir lo que he aprendido”.

Con experiencia previa como operador de costura, distribuidor de línea de producción, área de calidad e ingeniería ha dado a sus colaboradores una capacitación orientada no sólo a resultados, sino a un cambio de visión.

“Me he ocupado con varias personas en poder mostrarles el mundo que tenemos enfrente. Expandirnos y ver cosas que antes no veíamos”.

“Al entrar al mundo Lean manufacturing; es decir a la producción sin desperidcios, comprendes que así como eres un líder, también eres parte del equipo y trabajar en equipo nos da también la habilidad de comunicarnos, de poder transmitir lo que sentimos, y de poder trabajar con los conflictos, porque mientras menos conflictos haya, el equipo es más eficiente”.

“No podemos ser líderes molestos, no podemos ser líderes cada quien en su rincón”, enfatiza.

Sobre su visión personal hacia el liderazgo, Can reconoce que hasta hace unos años, le era complicado diferenciar entre un jefe y un líder. “Te gusta ser más jefe que líder, pero llegó un punto en el que teníamos que cambiar, yo tenía que cambiar, y encontrar ese líder que necesitábamos. No me visualizaba en ser lo que soy y llegar a donde estoy”.

Hacer de mi gente relojeros ha sido una de mis metas

Relojeros, es como Sergio Can llama a los líderes, debido a que logran echar andar todas las partes de una máquina. “Si vemos a la empresa como un reloj, yo sería el relojero, quien se encarga de ver que cada una de las piezas esté donde debe estar, que funcione como deba de hacerlo, y que cuando falle o necesite algún tipo de mantenimiento, se haga en el momento adecuado”.

Entre otras características, subraya la importancia de adaptarse a los cambios. “Los relojes van cambiando, y nosotros tenemos que evolucionar con ese cambio, que es complicado pero con gran recompensa”.

Tomando en cuenta el concepto de relojero, asegura que aplicado al ámbito político cambiaría la mala reputación del mismo.

Confiesa que años atrás buscó un lugar dentro de la política. “Esta idea fue construyéndose en mi cabeza, y hace nueve años me empecé a postular, llegué a ser suplente del candidato a presidente municipal de mi pueblo (Kinchil, Yucatán), y al pasar por este proceso, vi muchas cosas que no había visto, vi otras que había escuchado pero que no había comprobado, y muchas más que ni me imaginaba”.

Tras perder la elección, Can cuenta que tuvo nuevamente la inquietud de postularse; sin embargo, frente a la posibilidad de un crecimiento profesional que le otorgó la empresa para poder completar sus estudios, optó por un camino distinto. “Tuve que valorar lo que necesitaba de mi vida, si ser un político o ser una persona que esté trabajando en su futuro, con una carrera y con una proyección mejor que la que me daba la política”.

Para ser líder se necesita tener valores, ética, respeto y lealtad, que es lo que prevalece en Ganso Azul; eso habla de una compañía ideal para el desarrollo humano y laboral. “Si todo eso existiera en el ámbito del servidor público, muchas cosas serían diferentes, muchos trámites se agilizarían, muchas ayudas llegarían a donde deben de llegar y el dinero sería mejor administrado de los que es”.

“No estaríamos lejos de la certeza de que podemos hacer cualquier cosa como mexicanos, de competir con otros países en muchos sentidos”, opina.

De esta manera se alejó de un medio político que pudiera resultar adverso a las cualidades de un líder. “Ves una serie de favoritismos, deslealtades, la palabra no existe y eso es lo que ya no encaja. No puedo decir que la política en general es mala, pero creo que hay un mínimo porcentaje de gente que se está aplicando y que gracias a ellos y con ese poder, algún día vamos a ser diferentes”.

Por otro lado, comparte la idea de que los líderes nacen, pero también se pueden formar. “Porque puede ser que un líder no sepa que nació para ser líder”.

Finalmente, reconoce el ímpetu de la gente yucateca dentro de los distintos niveles de trabajo. “Hemos demostrado que podemos hacer un cambio, y lo hicimos al implementar un sistema de producción. Se puede adaptar a un sistema y participar para que funcione. Cumplimos con altos estándares de calidad y la gente de manos yucatecas lo hace, porque es comprometida y abierta a los cambios, y cuando están convencida, no hay fronteras que la detengan”.