Acusaciones y amenazas predominan en tercer debate

Eliminación del ISR, aumentar el salario mínimo y terminar con la corrupción, algunas de las propuestas

Óscar Rodríguez
Foto: Captura de pantalla
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 13 de junio, 2018

Las acusaciones de corrupción, amenazas de encarcelamientos y advertencias de quitar a los flojos del gobierno estuvieron presentes en el tercer debate presidencial, en el Gran Museo del Mundo Maya (GMMM) de esta capital, donde temas como economía, educación, ciencia y tecnología, pobreza, salud y medio ambiente fueron abordados por los aspirantes a gobernar el país por los próximos seis años.

Al igual que en las ediciones anteriores, los principales ataques fueron contra el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia por parte de sus tres oponentes, quienes lo tacharon de corrupto, simulador y de querer acabar con el futuro de la niñez.

En las inmediaciones del GMMM, grupos de animadores, medios de comunicación e invitados especiales se apercibieron en la zona ante la mirada antena de los más de 900 elementos de seguridad que se instalaron para cuidar el orden en los alrededores de la sede del evento.

A las 19:00 horas, el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) Lorenzo Córdova, dio un mensaje donde aseguró que la elección será imparcial, transparente y totalmente confiable, además de lamentar de nueva cuenta los más de 20 homicidios de candidatos a puestos de elección popular.

El primero en llegar fue Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, después lo hizo el abanderado de los partidos de Revolucionario Institucional (PRI), Nueva Alianza (Panal) y Verde Ecologista de México (PVEM), Antonio Meade Kuribreña.

De manera apresurada, el candidato de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortes, arribó al GMMM; finalmente, enfundado en una guayabera blanca, junto a su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, llegó Andres Manuel López Obrador.

Economía

A referirse a temas de carácter económico, el primero en abrir la ronda fue Ricardo Anaya, quien sostuvo su intención de aumentar el salario mínimo a 180 pesos, para después defenderse de los ataques que, dice, ha sido objeto en los últimos días, por lo que amagó en reiteradas ocasiones en meter a la cárcel Enrique Peña Nieto y a su oponente, José Antonio Meade.

Posteriormente, aseguró que eliminando en Impuesto Sobre la Renta (ISR) a los trabajadores que ganan hasta 10 mil pesos, aumentaría el ingreso de un gran sector de la población.

Al hacer uso de la palabra, López Obrador aseguró que su fórmula será acabar con la corrupción que se lleva más de 500 mil millones de pesos al año, y aseguró que en caso de que el Tratado de Libre Comercio (TLC) se venga a abajo, fortalecerá el mercado interno para que el país no entre en una depresión, empero, admitió que ese acuerdo es necesario.

En su intervención, Meade Kuribreña arremetió primero contra López Obrador, quien a su parecer sumiría al país en una profunda crisis con sus propuestas asistencialistas, y de manera inesperada felicitó a la selección mexicana por su participación en el Mundial de Rusia, para después arreciar metralla contra el tabasqueño.

Para cerrar el bloque, el independiente Jaime Rodríguez Calderón, quien se sumó a la iniciativa de quitar el ISR, y aseguró que eliminando a todos los flojos de gobierno lograría importantes ahorros para el país, para después llamar a sus oponentes la tercia maldita.

Después dieron a conocer sus propuestas en materia de desigualdad y pobreza, donde el candidato del PRI aseguró que en la educación está la clave para cortar esa brecha, mientras que López Obrador insistió en el tema de la corrupción; El Bronco se pronunció con abatir los programas de astenia social, mientras que Meade abrió metralla contra el puntero en las encuestas.

En respuesta, el tabasqueño señaló que tanto Meade como Anaya esperaban subir 30 puntos en las encuestas como producto del debate.

Anaya Cortés arremetió de nuevo al revelar los contratos que presuntamente durante la administración de López Obrador había dado a Jose Maria Rioboó en la Ciudad de México, a lo que el candidato de Juntos Haremos Historia le dijo que si fuera cierto, los habitantes de esa capital del país no lo tendrían al frente en las encuestas.

En ese punto, el independiente, Jaime Rodríguez, les pidió a López Obrador y a Anaya Cortés que se dieran un beso.