Medio ambiente y elecciones

La política ambiental de los candidatos a la silla presidencial

Rafael Robles de Benito
Foto: Captura de pantalla
La Jornada Maya

Miércoles 13 de junio, 2018

Escribo estos párrafos unas horas antes de que inicie el tercer debate entre los candidatos a la Presidencia de la República. Se supone que uno de los temas será el cambio climático, y hablar del tema es hablar de las relaciones entre la sociedad y el medio ambiente. Ojalá los tres en efecto hablen del asunto y de qué piensan hacer, en términos de políticas públicas al respecto. A lo largo del desarrollo de las campañas no han mencionado el asunto en absoluto. Es cierto que los temas de la seguridad y el combate a la pobreza dominan el pensamiento de todos de nosotros, y el medio ambiente no parece figurar entre las prioridades de los votantes.

Pero lo cierto es que la agenda medioambiental debería estar en el centro de nuestras preferencias electorales: sin un medio ambiente resiliente, y capaz de aportar sus servicios más elementales, cualquier propuesta de desarrollo estará condenada al fracaso. Creo entonces que es importante conocer la política ambiental de los candidatos a la silla presidencial.

Muchas voces se han manifestado en este sentido. Desde hace meses, un importante colectivo de las organizaciones más relevantes para la conservación del medio ambiente ha acercado sus propuestas a los candidatos en campaña. Se ha visto un muy pobre respuesta. Circula por las redes, y se encuentra además en todas las oficinas de campañas, una serie de documentos que pueden resultar importantes para la planeación de la política ambiental de la próxima administración.

Pero parecemos estar más preocupados acerca de los trapos sucios que arrastra cada candidato, en lugar de ocuparnos por lo que deberíamos estar haciendo como nación, para encarar y adaptarnos al cambio que se nos anuncia a todos, el cambio en el régimen del clima, que no en el cambio en el régimen político. No importa quién gane, el que lo haga debería tener una clara propuesta de policía ambiental, capaz de dirigir a esta compleja nación a una serie de acciones ambientales, y de prácticas productivas, capaces de garantizar sustentabilidad.

Hasta ahora, solamente una de las organizaciones que contienden por el poder a nivel nacional ha tomado entre sus cuadros las propuestas que la sociedad civil ha postulado como guía de la política ambiental nacional. Esto dice dos cosas: primero, que el medio ambiente no interesa a la mayoría de quienes pretenden gobernar al país; y segundo, que a nosotros, a la gente, nos importa poco qué hace el gobierno no en términos de política ambiental.

Nos debería importar mucho más. No solamente en función de los muchos acuerdos internacionales que ha firmado México, y que nos obliga al cumplimiento, sino además en función de la sobrevivencia de las múltiples comunidades de pueblos originarios que aún hoy son dueños de las tierras mejor conservadas de nuestro país.

Así las cosas, espero que los tres contendientes a la primera magistratura tengan en el debate de esta noche, ante sus ojos, las propuestas que hacen los mexicanos. No son propuestas partidarias, o ideológicamente alimentadas, (si es que todavía queda algo de ideología en los partidos de este país). Ahí están las propuestas de Ceiba (Planteamientos estratégicos para la política ambiental y el desarrollo sustentable 2019-2025), o las que han elaborado diferentes organizaciones preocupadas por la conservación de nuestro patrimonio natural, considerándolo además la base natural de nuestro desarrollo o futuro.

Solamente uno de los candidatos a la presidencia ha respondido, por escrito, con un documento robusto, aunque discutible, a esta propuesta de la sociedad. Supongo que esta noche, cuando veamos el dizque debate, aprendamos un poco acerca de lo que pretenden hacer los aspirantes en materia de cambio climático; y por tanto, en términos de medio ambiente. Por lo menos contamos con la propuesta escrita y disponible públicamente, con una propuesta para dirigir el país a la sustentabilidad. Hay que leer y consolidar nuestra decisión, cualquiera que ésta sea, hacia a un México mejor.

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