Carlos y 'Chelo Prieto', testigos de la historia musical del mundo moderno

Por tercera vez, el destacado chelista mexicano acompaña a la OSY

Katia Rejón
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 10 de septiembre, 2018

El mejor violonchelista de México ensaya Espejos en la Arena, del compositor Arturo Márquez, al frente de un centenar de estudiantes. El violonchelista Carlos Prieto lleva zapatos cómodos y un instrumento de 300 años que corta de un tajo el silencio del teatro Peón Contreras.

La pieza que interpreta fue compuesta por Márquez en el año 2000 y dedicada él. Es una de las más de cien obras para chelo y orquesta que estrenó, primero en México y después en otros países como Venezuela, España y Estados Unidos.

Es viernes 7 de septiembre al mediodía y en unas horas se estrenaría la trigésima temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán.

Esta es la tercera vez que Carlos Prieto viene a Mérida para tocar con la OSY, bajo la dirección de Juan Carlos Lomónaco. La primera vez fue en 2010, después en 2011, y ahora en el 2018 con un programa inaugural que incluye piezas de compositores mexicanos.

Después del ensayo, abierto a estudiantes como parte del programa Sinfonízat” para formar nuevos públicos de música clásica, Carlos Prieto nos concede la primera entrevista del día. Nos advierten que debe ser breve porque detrás vienen otros periodistas y el chelista quiere acabar temprano para seguir ensayando.

“Ayer presenté dos libros en el Palacio de la Música: Apuntes sobre la historia de la música en México y Notas Autobiográficas, que por cierto se vendió muy bien”, cuenta al inicio de la charla.

Además de la presentación de sus libros, Carlos Prieto también ofreció un pequeño concierto. “El foro me pareció extraordinario. Muy bonito y con buena acústica. Salí impresionado”, comenta al preguntarle sobre su opinión del nuevo museo.

Carlos Prieto nació en la ciudad de México y comenzó a tocar violonchelo a los cuatro años. Fue alumno del chelista húngaro Imre Hartman y amigo de Igor Stravinsky. Ha estrenado 106 o 107 obras, dice que ya perdió la cuenta, casi todas dedicadas a él, de los principales compositores mexicanos, latinoamericanos y de otros países.

“Cuando empecé a hacer giras fuera de México quería incluir conciertos para chelo y orquesta y me encontré con que eran escasísimos. Sólo encontré el concierto de Ricardo Castro compuesto a fines del siglo XIX y no se había tocado nunca en México. Lo grabé en Berlín y me puse a convencer a los compositores mexicanos de que si componían para chelo y orquesta no iban a sufrir la misma suerte que Castro, quien esperó un siglo para que la obra se estrenara. Yo las iba a tocar y si funcionaba bien, grabarlas”, comenta.

Sobre la OSY opina que “no hace má que progresar”. Comparte que está muy contento porque el programa inaugural está diseñado “con la características del mes de septiembre” y la segunda pieza del programa, Espejos en la arena, es un estreno en Yucatán.

A la par de su trabajo como músico, Prieto ha escrito diez libros traducidos a varios idiomas. Tiene la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, otorgada por el Rey de España, la Medalla Pushkin por el presidente de Rusia, entre otros reconocimientos nacionales e internacionales. Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y de la Real Academia Española.

Cuenta que fue testigo del nacimiento de la Secretaría de Cultura, porque el primer secretario, Rafael Tovar y de Teresa era amigo suyo. También conoce de cerca a la próxima secretaria de cultura, Alejandra Frausto.

“Fuimos compañeros en el seminario de cultura mexicana bastante tiempo. Ella era secretaria ejecutiva y yo miembro del consejo. Tengo una muy alta opinión de ella y esperanzas de que las cosas vayan bien en el campo cultural”, expresa.

Después de Mérida, tocará en Aguascalientes en el marco del aniversario 75 del Seminario de Cultura Mexicana. Estrenará una pieza del compositor mexicano Samuel Zyman e interpretará el concierto de Federico Ibarra para violonchelo y orquesta.

Por la noche, el concierto inicia con una de las composiciones más conocidas de Silvestre Revueltas, Janitzio, escrita en 1933 e inspirada en una pequeña isla de pescadores. Después, el plato fuerte: el estreno de Espejos en la Arena, de Arturo Márquez, dividida en cuatro secciones que incluyen un son huasteco, danzón, una cadencia y una polka norteña.

Carlos Prieto toca su Stradivarius viejísimo, Chelo Prieto, por varios minutos es el centro de atención de los asistentes. Algunos se ponen de pie al finalizar la interpretación. La pieza ha dejado con ganas de más al público, a pesar de que en el programa lo siguiente es el intermedio.

El solista regresa después para ofrecer una pieza extra que no formaba parte del programa, se trata de la Suite N°1 de Bach para chelo. Con esta interpretación se despide del escenario y el público.

La segunda parte del concierto está dedicada a la Balada del Venado y la Luna de Carlos Jiménez Mabarak estrenada por primera vez en 1949 como ballet. Como otras piezas de la noche, es música nacionalista en la cual se puede escuchar un motivo derivado de la canción La Bamba y un son jarocho anónimo con elementos andaluces, indígenas y africanos.

Después, la OSY interpreta Sones de Mariachi, de Blas Galindo, un músico influenciado por la Revolución Mexicana y su natal Jalisco. La última interpretación es Huapango de José Pablo Moncayo, un popurrí conformado por tres sones veracruzanos: Siqui Sirí, Balajú y El Gavilancito.

Al finalizar, los asistentes aplaudieron de pie a los músicos de la orquesta y a su director, Lomónaco, quien recibió un ramo de girasoles y agradeció al público.