A pesar del desastre, "Gilberto" fortaleció la cultura de evacuación

Hoy su cumplen 30 años del huracán que devastó regiones de Quintana Roo, Yucatán y Campeche

Jafet Kantún
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Viernes 14 de septiembre, 2018

Hoy 14 de septiembre, se cumplen 30 años desde que uno de los más devastadores sistemas meteorológicos que se recuerdan, el huracán Gilberto, devastó regiones de Quintana Roo, Yucatán y Campeche.

Reflejan la gravedad y efecto que dejó tal desastre natural, que en 1999 se decidió reemplazar el apelativo Gilberto por “Gordon” de la lista para nombrar a nuevos ciclones tropicales.

Sin embargo, no todo fue negativo, ya que el impacto causado por Gilberto permitió fortalecer a nivel nacional una cultura de evacuación, así como una renovación del acuífero. Todo esto fue informado en exclusiva para La Jornada Maya por parte del director técnico de la Comisión Nacional del Agua en Yucatán (Conagua), José Luis Acosta.

El director técnico de la Conagua en la entidad señaló que “El huracán Gilberto a nivel nacional es un ícono, un parteaguas en cuanto a la prevención. Hemos observado que sí hay un cambio en la cultura”, añadió.

Por ejemplo, en Quintana Roo siempre se toman con mucha atención las alertas que emiten las dependencias correspondientes sobre los sistemas formados en el Atlántico. Asimismo, en Yucatán no se presentaron pérdidas humanas directas por la llegada de Isidoro, lo que demuestra que los planes a partir de la contingencia de aquel 1988 se han ido mejorando, indicó.

En Cuernavaca, Morelos, donde el ingeniero radicaba hace 30 años, contó que hubo atención al desarrollo del sistema. “Gilberto siempre se vio como un huracán devastador, un huracán de mucho riesgo”, pero también, “un huracán de mucho aprendizaje”, abundó.

Agregó que fue debido a este fenómeno y a otros más que el gobierno federal, en 1996, constituyó el Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

Asimismo, concluyó que Gilberto también aportó al acuífero de la península. Toda el agua que cae por las lluvias beneficia porque renueva el agua pero también incrementa el flujo de los humedales, eso puede generar condiciones favorables para el desarrollo de especies, pero también para las actividades que hacemos nosotros es una recarga que está disponible, remarcó.

En este sentido, señaló que “aunque parezca paradójico, y es una pregunta que muchas veces me la han hecho, los huracanes tienen un gran beneficio porque siempre generan precipitación constante”.

Jose Luis Acosta describió los hechos ocurridos en aquel noveno mes de 1988. Comunicó que lo más característico de Gilberto fueron los vientos fuertes registrados (de más de 296 km/h) y las condiciones favorables que le permitieron mantenerse en categoría 5 (escala Saffir-Simpson) por un tiempo prolongado, y por último, la marea constante que provocó erosión en el suelo y por consecuencia, daños en las casas de las zonas costeras de ambos estados.

“Hubo evidencia de que se rompió la duna costera en el sitio de La Carbonera y en Telchac”, sentenció el funcionario, al recordar que hubo altas mareas y una elevación importante del nivel del mar en Yucatán.

“Realmente sí tuvo una condición muy favorable para que se incrementara su intensidad”, describió, recordando que fue un 8 de septiembre cuando Gilberto tomó la condición de depresión tropical. Dos días después, el mismo ya era categoría tres y el 12 de diciembre se elevó a categoría cinco, con la que impactó la isla de Jamaica.

El 14 de septiembre por la mañana, Gilberto tocó la isla de Cozumel, para después pasar por el norte de Quintana Roo y las comunidades en el nororiente de Yucatán.

Realizando un balance de los daños en Cancún y Mérida, a modo de comparación, precisó que el epicentro del sistema pasó 70 kilómetros por debajo de Cancún. Esto propició grandes daños ya que la mayor intensidad eólica suele producirse entre los 50 y los 100 kilómetros del ojo del huracán, señaló.

Mérida corrió con mayor suerte, ya que se vio afectada por el cuadro sur del cuerpo del sistema, región más débil, contrario a como impactó la zona noroeste de las costas de Quintana Roo.

Por último, agregó como dato curioso que Gilberto no fue diferente a cualquier “tormenta fuerte” con respecto a la lluvia. Señaló que la precipitación fue de 99 milímetros. Esto, comparado con los 220 mm registrados durante el huracán Isidoro, muestra que Gilberto no fue especialmente “lluvioso”.