Campeche entierra la huella de "Gilberto", mas no el recuerdo de damnificados

Cultura de protección civil se ve fortalecida por el paso de fenómenos meteorológicos

Hubert Carrera Palí
La Jornada Maya

San Francisco Campeche
Viernes 14 de septiembre, 2018

30 años después del paso del huracán Gilberto por el estado de Campeche, el tiempo y la modernidad se ha encargado en tratar de enterrar toda huella de destrucción, mas no el recuerdo de 35 mil damnificados, 50 heridos y ocho muertos.

Ni en lo que es hoy la Secretaría de Protección Civil del Estado (Seproci), creada en 1997 bajo el nombre de Centro Estatal de Emergencias (Cenecam) se conservan evidencias gráficas, narrativas o escritas de esos momentos tan dramáticos que dejaron además una estela de pérdidas millonarias a la infraestructura estatal y a propiedades privadas, también de vidas, admite el titular de la dependencia Gibrán Burad Abud.

Si acaso la entonces Comisión Campechana de Televisión y Cinematografía (Cocatec) hoy TRC Canal 4, resguarda en su archivo imágenes de esos episodios que han hecho historia, hoy poco o nada queda de esos momentos y de otros episodios noticiosos importantes de Campeche.

Huracanes que dejan huella

Eso sí, todas estas experiencias que además de Gilberto se vivieron con otros huracanes como Opal, o Roxana, que le pegó a Campeche de ida y vuelta en 1995; Mitch en 1998 e Isidore en 2002, obligaron a las autoridades a crear una nueva cultura llamada protección civil, que hoy día es la principal arma para prevenir las consecuencias devastadoras de fenómenos naturales que azotan con categoría cinco y vientos superiores a los 250 km/h y rachas de hasta de más de 300, como lo fue Gilberto, que entró por el Caribe a Quintana Roo y que se degradó a cuatro al entrar a territorio sureño del estado de Campeche, por donde se ubican los municipios de Hopelchén y Calakmul, cuya selvas sirvieron como escudo para amortiguar esa furia.

Gibrán Burad Abud recuerda que fue a raíz de los sismos de 1985 cuando en México se instituyó la cultura de la protección civil como una ley que hoy está más vigente que nunca, lo que ha permitido evitar muchas desgracias económicas y humanas.

Recuerdos del Gilberto

No obstante, para la familia Castillo Santos todavía está fresca la memoria de esas 10 horas de angustia del paso de Gilberto por esta capital, causando severos daños a su paso a humildes moradas que en decenas quedaron hundidas bajo el agua, así como barcos camaroneros hundidos en el muelle de Lerma pese a que fueron bien amarrados, y embarcaciones ribereñas arrojadas a medio malecón.

Las principales vías de comunicación terrestres hacia el norte y sur del estado se ahogaron también, y la estructura del pavimento cedió a la fuerte corriente por la gran cantidad de agua que se dejó sentir. En algunos puntos como en la antigua carretera a Mérida, entre los tramos de Castamay y Chencollí, el nivel alcanzó más de metro y medio, donde vehículos desaparecieron en tanto la gente que vivía en las rancherías buscaba cómo salir apenas salvando su cochino, sus gallinas o un poco de ropa, maíz y calabazas que habían almacenado.

Más de una decena de colonias entre ellas la creada por el entonces gobernador Abelardo Carrillo Zavala, Ciudad Concordia, así como Plan Chac, Presidentes de México y Cuatro Caminos, desaparecieron del mapa.

Las comunidades sureñas del estado, los municipios costeros de Carmen, Champotón y Campeche, así como Candelaria, Escárcega y Palizada no quedaron exentas a las inundaciones, debido que se ubican en la zona de la montaña y otros tienen cerca el paso de importantes ríos.

Era evidente, refiere el titular de la Ceprosi, que la falta de un Atlas de Riesgo, la poco o nula supervisión en las construcciones, el lugar donde se edificaban éstas, aunado a la falta de infraestructura como drenajes pluviales y un total desconocimiento de la cultura de la protección civil, provocó un verdadero desastre en esos momentos con las consecuencias ya detalladas.

Cultura de la protección civil

Aunque han pasado 30 años de ese recuerdo llamado Gilberto, y 11 años del paso del último huracán, Dean (2007), la cultura de la protección civil ha crecido como nunca, se ha convertido en ley y el estado de Campeche y es un referente a nivel nacional e internacional, junto con países como Cuba, asegura el funcionario estatal.

Como parte de la difusión y concientización en materia de protección civil, la Seproci desarrolla a lo largo del año acciones de capacitación, simulacros, además de que cuenta actualmente con 31 bomberos, y luego de 20 años, con nuevas unidades para entrar en acción en caso de una contingencia.

Ha desarrollado un protocolo en materia de protección civil que inicia con la prevención, y luego del paso de cualquier huracán o fenómenos natural, tiene la capacidad de instalar 577 albergues temporales para darle refugio a más de 53 mil personas.

Empero, pese a todos los esfuerzos que se hacen, todavía en pleno siglo XXI la gente persiste en arrojar importantes cantidades de basura a la calle, obstruyendo los drenajes pluviales; construye en lugares indebidos que son el paso natural de agua; y no hace caso de recomendaciones de Protección Civil.

La cultura de la protección civil debe de arraigarse entre la sociedad, tiene que formar parte de cada individuo, pues si bien es cierto que ha pasado más de una década que no se presenta algo similar a lo que fue Gilberto, no estamos exentos a que la fuerza devastadora de la naturaleza nos siga dando lecciones, y hoy más que nunca, cuando se ve en hechos las desgracias que está ocasionando el cambio climático.