Ir hacia el cambio verdadero

La resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Jueves 8 de noviembre, 2018

Llamar las cosas por su nombre, darle una tregua a México y dejar los intereses particulares para privilegiar la unidad y la fortaleza nacionales es fundamental para superar los graves problemas emanados de muchos años de abusos, de corrupción, de impunidad, de influyentismo y del imperio de un régimen de privilegios para unos cuantos, que ha dejado un saldo de pobreza, inseguridad, violencia y la ruptura del Estado de derecho.

Las reacciones de odio generadas desde los intereses de un pequeño grupo de los más ricos de México evidencian su descomunal codicia, su capacidad de manipulación y su falta de amor por este país que, mayoritariamente, está compuesto por gente con muchas dificultades para subsistir y con un rencor social que lejos de ser alimentado requiere de esperanza y de acciones en dirección a la concordia nacional con mayores oportunidades para la promoción humana.

Es irracional creer y defender que México no requiere un cambio y una verdadera transformación. También, que los cambios y transformaciones pueden llegar con el viejo y caduco régimen convertido en una oligarquía rechazada en las pasadas elecciones.

La reacción de los más ricos y poderosos de México con la cancelación del NAICM en el valle de Texcoco ha sido totalmente desproporcionada, al grado de pretender que de ese proyecto depende la viabilidad del país. Se rasgaron las vestiduras, se echaron ceniza en la cabeza y salieron gritando a coro con sus jilgueros de los medios electrónicos de comunicación, trolls, bots y amanuenses que se avecinaba la hecatombe nacional.

Apostaron a la amenaza, el amedrentamiento y hacer prevalecer sus intereses, aún a costa de lastimar todavía más a esta nobilísima nación, saqueada en su patrimonio y humillada en su dignidad. Todo el sexenio de Enrique Peña Nieto ha sido de devaluaciones de nuestra moneda, pero de inmediato señalaron con dedo flamígero al Presidente electo Andrés Manuel López Obrador de una devaluación que coincidió con la cancelación del NAICM. Hoy el peso ya se recuperó, la bolsa de valores de México también, e incluso, tuvo un alza reciente de 3.4 por ciento, la más elevada de un día en cuatro años. Los ricos y poderosos y sus corifeos quedaron evidenciados una vez más. En lugar de su insaciable codicia, es tiempo de mirar por México y cerrar filas con el bienestar de las mayorías y la restauración del Estado de derecho.

Nuestros vecinos norteamericanos tuvieron elecciones intermedias el pasado martes 6 de noviembre, en las cuales los republicanos ampliaron levemente su dominio en el senado al alcanzar 54 de los 100 escaños que lo integran. Eso significa que el Presidente Donald Trump vio disipado el fantasma del impeachment, la posible revocación de su mandato, ya que eso requiere de 67 de 100 senadores. De esa manera, Trump concluirá los dos años de mandato que le restan y probablemente buscará la reelección en 2020. Sin embargo, los republicanos perdieron la mayoría en la Cámara Baja donde los demócratas alcanzaron 229 escaños contra los 206 de los partidarios de Trump, lo cual es importante en los contrapesos del poder. Para México significa, por lo menos, dos años más de Trump, aunque a decir verdad, los intereses norteamericanos gobiernen demócratas o republicanos no cambian de fondo, solo de forma.

La disputa de Cancún y Playa del Carmen como plazas importantes para el crimen organizado han elevado los índices de violencia e inseguridad pública que padecen sus habitantes y constituyen un riesgo para las actividades económicas. La actividad turística, la más importante para Quintana Roo, es muy competida y frágil. La imagen que proyecta un destino turístico es fundamental para mantener su prevalencia y su competitividad.

Las actividades económicas se rigen por las leyes de la oferta y la demanda. En el caso del sórdido mundo de las drogas ilegales también hay consumidores que demandan el producto y personas que se las venden. En última instancia, las personas eligen libremente consumir y quienes las trafican y venden también eligieron dedicarse a esa actividad ilícita con todo lo que implica. Sin justificar, digamos que se entiende cuando disputan a sangre y fuego sus espacios de compra-venta que, son delimitados. La situación se complica cuando nada ni nadie los detiene y se meten con ciudadanos ajenos totalmente con su mercadeo. Amplían sus actividades ilícitas y sus niveles de violencia. Asaltan, secuestran y cobran derecho de piso, deteriorando aún más la percepción de tranquilidad.

Hasta ahora nadie ha dicho que se tomarán medidas concretas para cortar de tajo los ignominiosos “cobros de derecho de piso” del crimen organizado hacia empresarios y comerciantes. Ese es el filón de oro en los destinos turísticos por la gran cantidad de negocios establecidos. Es una de las principales causas de las disputas entre bandas. Lo triste es que sin la participación de las autoridades no puede explicarse el auge de ese delito. Necesariamente acuden a los negocios, amenazan y retornan periódicamente por su cuota. Los levantones a quienes no pagan y denunciaron el delito también evidencian la complicidad oficial. Lo mismo los negocios incendiados o rafagueados para obligar a sus propietarios a pagar.

Los comerciantes y verdaderos empresarios y prestadores de servicios que ponen un negocio, realizan trámites y pagos al gobierno municipal, estatal y federal. Arriesgan su capital, muchas veces obtenido vía créditos, y ahora también arriesgan su tranquilidad y su vida. ¿El mando único policial acabará con esa lacra social? Si así es, enhorabuena. Si no es así entonces es sólo gatopardismo. Cambiar para seguir igual…

Es injustificable haber ignorado la opinión de los hoteleros y establecer un home port en Puerto Morelos, y más aún, desdeñar su oposición a la obra que atenta contra sus intereses, tantas veces ponderados y presumidos por la generación de empleos que representan. La secretaria de Turismo Marisol Vanegas ha actuado con nula sensibilidad política. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

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