Peregrino en Xmatkuil

Casi rituales de los que es imposible escapar

Jhonny Brea
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Viernes 30 de noviembre, 2018

En esta vida hay situaciones, casi rituales, de las que simplemente es imposible escapar. Los últimos meses del año son pródigos en ellas, desde el janal pixan hasta la desvelada para recibir el año, pasando por las posadas de la oficina, las novenas y serenatas a la virgen de Guadalupe, el tráfico interrumpido porque atropellaron a un antorchista, y por supuesto, para todo yucateco, la visita a la feria Xmatkuil-Modelo simplemente es obligación. Se va porque se va, casi casi con la misma obligación que las visitas a Roma o Jerusalén, o La Meca, dependiendo de la fe que uno profese.

Andaba preparándome para pasarle el trapo a las aspas de los ventiladores y quitar telarañas del techo –ustedes saben, las labores propias de mi sexo– cuando llegó El Kizín con una sábana con la intención de mostrarme su buena acción del día. Y claro, si ustedes vieran la cara que pone La Xtabay cuando me pongo a sacudir en las alturas. Si no protejo los muebles del polvo, literalmente se transforma en un basilisco.

Por supuesto, el rapaz tenía intenciones no tan ocultas, además de que parte de su tarea era identificar las actividades agropecuarias, artesanales e industriales. De ahí a pasar la tarde en la feria con el pretexto de que el chamaco tenga un aprendizaje significativo sólo había un paso, y por supuesto, La Xtabay y La Cutusa me empujaron para darlo.

Ya viendo cómo estaban las cosas, como todo macho omega grasa en pecho, espalda peluda, nalga de cebolla, abdomen de lavadora y bebedor de cerveza light, hice de tripas cartera y emprendí la resignada marcha. Entre estacionamiento y boletos, se fueron los primeros 135 pesos. Supuestamente los boletos dan algún beneficio pero a ninguno le gustaron las “promos”.

La primera sorpresa con que nos encontramos es que este año abrieron un “estacionamiento rosa”. Habrá quien lo aplauda, yo en lo personal creo que implica la renuncia a iluminar y mantener vigilado todo el estacionamiento y así brindarnos seguridad a todos los asistentes, no sólo a las mujeres. Digo, ¿habrá una estadística de violaciones y/o intentos de violación se han dado entre parejas? Y conste que ese es sólo uno de los delitos que pueden darse.

Como bien saben, no soy precisamente devoto de la feria. Sin embargo, cuando se trata de exponer lo que se produce en el estado, lo que es el carácter original de Xmatkuil, me gusta y mucho. Así que recorrer el espacio de la Seder se me hace delicioso, y esta vez porque pude probar varias preparaciones de salsas de chile habanero –y se ve que la competencia se ha puesto durísima y que hay mucha creatividad para atraer a los paladares más exigentes. Me agrada que también se estén produciendo quesos, que por cierto, están mucho mejores que la gran mayoría de los que ofrecen las marcas que llegan a los supermercados. Incluso el más malo se siente que sí está hecho con leche. Por cierto, rematamos con unos helados de Sis (así se llama, creo), una empresa de Halachó con sabores muy regionales; el de zapote y el de calabaza simplemente estaban deliciosos.

Producción gourmet

Otra sorpresa que nos llevamos es la variedad de muestras que se está haciendo con la miel. Todavía me acuerdo cuando lo más que se conseguía era multiflora y a lo mucho tajonal; ahora hay de abeja melipona, además de dzidzilché, bojón, jabín y los apicultores están experimentando hasta con grados de maduración. Da algo de orgullo ver que se está en camino a tener una producción gourmet, que ojalá los yucatecos estemos dispuestos a pagar.
La que salió contenta fue La Xtabay, con unas blusas bordadas que simplemente están preciosas y ella se ve igualmente linda en ellas. Como que le sientan los diseños de las artesanas. De paso aprovecha para practicar sus embrujos, particularmente ese de “¡dale mi amor, mira qué tal me queda, cómpramela!” Y como bien saben, en casa yo tengo la última palabra…
Los que dieron pena fueron los estands de la Canacintra y el del gobierno del estado. El primero porque en todo el espacio que tiene la nave nada más hay empresas elaboradoras de botanas. Claro que se les desea prosperidad, pero no se ve la diversidad de la producción; la otra, como que no hay nada para presumir todavía, pero tampoco aprovecharon la oportunidad para informar sobre sus planes. Nada más está en grande lo que serán las acciones de austeridad. ¿A poco despidieron a los empleados que cumplían esa tarea en la feria?
Honestamente, la estaba pasando muy bien con El Kizín en el recorrido. Hasta creo que aprendió algo. Lo malo fue cuando pasamos por la exposición ganadera. El mentecato me salió con que el olor le producía nauseas, señal de que le hace falta campo. Un día de estos lo meto de vaquero en algún rancho para que se le quite lo melindroso, y de paso a ver si así se le olvida que los traumas de ese tipo se le pasan subiéndose al martillo, mientras yo pago.

Macho omega que se respeta

¡Por supuesto que ir a Xmatkuil es como visitar un lugar santo! El viaje implica que el conductor vaya rezando para no chocar, para encontrar un lugar más o menos iluminado en el estacionamiento, le echa bendiciones al auto para que no le den un cristalazo, saca a relucir todas sus oraciones para que a la nena le alcance su gastada y pueda comprar las fotos de sus “chinos” de BTS… Uno regresa hasta iluminado.

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