Al portento de una Luna en la prosa y al mago de la escena y la poesía

Hay golpes en la vida, tan fuertes

Óscar Sauri Bazán
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Miércoles 5 de diciembre, 2018

Van aquí unos poemas, hechos en la forma del acróstico, pero ¿qué es un acróstico? (del griego ákros: extremo, y stikhos: línea o verso) es una composición poética o en prosa en la que las letras iniciales, medias o finales de cada verso u oración, leídas en sentido vertical, forman un vocablo o una locución. Por extensión se llama también acróstico a la palabra o locución formada por esas letras.

Según se, los poetas provenzales fueron los primeros que se dedicaron a este género de composiciones y de ellos al parecer lo aprendieron los poetas castellanos.

Este tipo de artificio literario se ha extendido especialmente en momentos literarios en los que las formas rebuscadas han tenido más predicamento, como el Barroco literario. Pero también se ha abandonado en nuestros días o se usa sin hacer poemas o se hacen pésimas rimas, siempre he tratado de rescatar esa forma, solo los lectores dirán, como siempre, la última palabra, yo solo he escrito con dolor y amor.

Noviembre, este noviembre mes de mis sesenta años, se ha llevado a dos de mis hermanos, se llevó a Luna, lunita, Caro, Carola, Caro, progenitora de una literatura de portentosa pluma, noviembre se ha llevado a mi hermanita querida, que vivió como quiso y escribió como nadie, a ella le hice este poema:

Carolina Luna

Carolina hermanita te nos fuiste temprano.
Antes que salga la luna de noviembre
Roja es la tristeza de las tardes en tu ausencia.
Ojos que se resisten a mirar tus cenizas
Lanzan miradas fieras a los gajos de luna,
Inclina el horizonte el dolor de perderte,
Nacen miles de lunas en el fondo de un cirio
Amanecen más lunas en las playas antiguas.

Luna, lunita, Caro, Carola, Caro,
Una literatura de portentosa pluma
Nació, nace, naciendo, mientras tú te transformas,
Amaneces temprano hermanita del alba,
Tempranito levanto caracolas, Carola, Caro,
Luna, Lunita, Caro, Carola, Caro.

La luna de noviembre que vino linda y grande, también se llevo a mi hermano, mi enamorado, mi compañero de batallas teatrales y poéticas, mi maestro en el arte del teatro, mi cómplice de parrandas, con Álvaro bailé en Kabuquis, uno de los primeros bares gay de Mérida, solo por ver las caras se sorpresa de mis amigos héteros y de los homos y lesbias que se asustaban en aquellas épocas de la amistad y de la gran relación de dos hombres felices y normales. A Álvaro de los poemas y de las danzas de olivo, le escribí este poema:

Álvaro Rivera Santín

Álvaro de los poemas y de las danzas de olivo.
Lavar la garganta en vino no es suficiente destino
Vas a cantar los poemas en los senderos del aire.
Álvaro de los jazmines y de las rosas al pecho
Racimos de colibríes van con tu voz y tu aliño
Ojos de toros lorquianos acompañan tu partida.

Ritmo en tu voz el poema acampa siempre en las tardes
Íntimo con voz sensual recitas las letras siempre,
Verso tras verso compones el calor de la vendimia
Enarbolas las corolas de los cantes socialistas,
Ramos de consignas bajan con tus ojos justicieros
Alba, al alba amanecer de tu risa y de tus dientes alegres.

Santo de mundana vida en el que hacer de los hombres
Andarín de los teatros y de las obras civiles,
Nadie como tu en escena la madrugada en centauros,
Tiembla tu voz cuando anuncia el nacer de las cigarras,
Idioma de libertades en tus agitadas manos
No habrá mago de palabras como tu cuando cantabas.

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