En Yucatán hay refugios para mujeres que dejan su hogar por maltrato

Instituto de la Mujer Mérida reporta importante aumento en casos atendidos

María Briceño
Foto: Facebook Instituto de la Mujer Mérida
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 6 de diciembre, 2018

En el mes de noviembre se registró un aumento de 50 por ciento en las llamadas asistidas por el servicio Línea Rosa que ofrece el Instituto Municipal de la Mujer en Mérida, afirma la directora del instituto, Fabiola Josefina García Magaña, en entrevista para La Jornada Maya. Este servicio consiste en asistencia telefónica para asesorar a las mujeres que atraviesan un episodio de violencia.

También han aumentado en 20 por ciento las demandas de atención presencial, es decir, mujeres que acuden personalmente al Instituto Municipal de la Mujer en busca de ayuda e información ya que atraviesan un caso de violencia.

Otro servicio que ofrece el instituto es una aplicación para celular bajo el nombre Línea Rosa, mismo que refleja en el mes de noviembre 183 descargas en dispositivos electrónicos mostrando un notable aumento, ya que en agosto y septiembre la misma aplicación se descargó tan solo 39 veces.

Según García Magaña, esto se debe a los recientes actos de violencia que se han publicado en los medios de comunicación local y a la labor que se ha realizado desde organizaciones en defensa de la mujer para crear conciencia sobre la denuncia. En menos de un mes, cinco mujeres de la ciudad de Mérida y una residente de Valladolid han sufrido de violencia de género.

En entrevista exclusiva con La Jornada Maya, García Magaña afirma que han llegado mujeres con el periódico en la mano diciendo "No quiero que me suceda esto", o diciendo “me dijo mi pareja que si no lo obedezco, esto me va a suceder", señalando una nota informativa.

Línea Rosa

Desde la Línea Rosa se pueden establecer protocolos de seguridad para mujeres que necesitan salir de su hogar de manera inmediata y también se les canaliza a otras instituciones. Se han recibido llamadas de emergencia, así como llamadas que solo requieren de información y asesoría en tema de género.

Después de recibir una primera llamada, el instituto cuenta con un protocolo de seguimiento en donde se contacta con la mujer y pregunta por su estado actual; en caso de no tener éxito se le visita a su domicilio. Se ha recibido llamadas incluso del extranjero, a las que se les ha asistido en solidaridad.

La Línea Rosa también es una herramienta para los vecinos que son testigos silenciosos de la violencia doméstica y quieran realizar un reporte. “A raíz del último caso en donde se murió una mujer en un fraccionamiento del sur, vimos en una nota publicada que los vecinos estaban enterados de la violencia por la que atravesaba la mujer y varios fueron indiferentes. Sin embargo, es responsabilidad de todos como sociedad denunciar este tipo de casos; de otra manera, nos volvemos cómplices”, subraya.

El servicio está disponible las 24 horas todos los días del año en el número 01 800 45576 72 y la app Línea Rosa disponible para Android e iOS. La app pide al usuario registrar su nombre y dirección, así como teléfonos de personas que podrían apoyar a la víctima en caso de emergencia.

Refugios

Los últimos seis años, Fabiola García Magaña fue directora de un refugio para mujeres en caso de violencia extrema, en el que también fue jefa del departamento de servicios especializados. Esta experiencia la posicionó para la dirección del instituto y pudo trabajar directamente con mujeres y niños afectados por la violencia física. Pudo ver a niños que carecían de los servicios básicos, por lo que no sabían cómo lucía la leche o pensaban que la manzana solo existía en los cuentos de princesas. Por su parte, las mamás presentaban signos de violencia por la exposición reiterada al maltrato físico.

Actualmente en el estado se cuenta con dos refugios disponibles para las mujeres que no tienen donde ir y se ven obligadas a dejar su hogar por un caso de maltrato; la estancia es por tiempo indefinido y la ubicación es de carácter confidencial debido al riesgo que corren las mujeres por sus agresores.

Uno de los refugios está bajo la tutela del municipio de Mérida en donde se ofrece atención integral y pueden permanecer con sus hijos. “Este modelo ya nos queda chico debido a la demanda y necesidad que están surgiendo; sin embargo, el próximo año ya debemos contar con ocho habitaciones más con el presupuesto ampliado”, afirma.

El refugio funciona como un espacio de resguardo para mujeres en situación de violencia extrema y cuenta con un área médica equipada con atención de enfermería y nutrición, asistencia psicológica, área legal y emprendimiento económico.

Durante la estadía en el refugio, las mujeres reciben capacitación en habilidades que pueden desempeñar una vez que decidan egresar del refugio, como curso básico de computación, repostería, plomería y electricidad con perspectiva de género, alta costura y siembra de huertos orgánicos.

Tipos de violencia

Tras varios casos de violencia, García Magaña confiesa que ningún caso es igual, y hay diferentes casos de violencia y las formas de aplicarla han ido evolucionando. Hay agresiones físicas que no son visibles como jalones de pelo y empujones, pero las visibles son patadas, pellizcos, golpes a puño cerrado, etcétera. Algunos agresores incluso prevén que el golpe no sea en un área visible del cuerpo y así se pueda ocultar el golpe.

“Detrás de un golpe o un insulto hay toda la intención de generar un daño, entonces hay que poner atención a los generadores de violencia. Los únicos responsables de que se ejerza violencia son ellos, lo demás son excusas”, sentencia García Magaña para referirse al hecho de que se le culpe a la mujer por ser violada debido a su manera de vestir o incluso de su propia muerte.

Referente a las redes sociales y su reacción a casos de violencia feminicida, García Magaña sentencia que las víctimas son expuestas al juicio social, son juzgadas y señaladas sin tener toda la información del caso.

El estado de Yucatán es uno de los principales estados en el país en los que se aplica la violencia económica, que consiste en que la pareja tenga control económico sobre la otra persona, él decide cómo se gasta en el hogar, se prohíbe el trabajo fuera de casa, los bienes materiales se mantienen bajo el nombre del hombre e incluso hay casos en donde el sueldo íntegro de la mujer es entregado a su pareja.

Esta es una manera de control sobre la mujer con el objetivo de crear una falsa dependencia y hacerla pensar que sin su pareja no podría subsistir. García Magaña comparte que hay casos en los que la pensión alimenticia de los hijos es condicionada a encuentros sexuales.

Dentro del matrimonio existen también diferentes tipos de violencia, como la violencia sexual consumada en una violación. A menudo las mujeres creen que por ser esposas están obligadas a mantener relaciones sexuales con sus maridos las veces que su cónyuge lo requiera y la verdad es que no, afirma García Magaña.

“La violación sexual entre cónyuges es un delito. Si realizamos una encuesta para saber qué mujeres tienen conocimiento de que es un delito, el número sería bajo. Este delito es uno de los menos denunciado por que se trata de su marido”.

En ocasiones las mujeres ponen en segundo plano su placer sexual, teniendo como prioridad la satisfacción de su pareja por miedo a ser sustituidas por otra mujer.