Prensa, abrevadero para conocer la calidad de los mexicanos: investigadoras

Se lleva a cabo undécimo Encuentro Internacional de Investigadores de la Prensa en Iberoamérica

Felipe Escalante Tió
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Oaxaca
Jueves 6 de diciembre, 2018

Los periódicos publicados entre 1876 y 1910 son una fuente valiosa para recuperar no sólo información sino también las discusiones acerca de la calidad de los mexicanos, coincidieron historiadoras participantes en el foro Porfiriato y revolución en la prensa, celebrado durante el undécimo Encuentro Internacional de Investigadores de la Prensa en Iberoamérica, que se celebra en esta ciudad.

En Michoacán hay más de 200 títulos de periódicos dignos de considerarse abrevaderos históricos del porfiriato, apuntó la doctora Adriana Pineda Soto, investigadora de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. La académica, también vicepresidente de la Red Iberoamericana de Investigadores de la Prensa, expuso que el desarrollo de las empresas periodísticas en Michoacán se dio a pasos lentos, pues tanto rotativas como linotipias y litografías fueron apareciendo paulatinamente; incluso los diarios surgieron hasta 1905-1906, aunque las figuras del repórter y la entrevista, características del periodismo moderno, ya eran empleadas.

“El porfiriato hizo acción de Estado y forzó a los michoacanos a encontrar soluciones a sus críticas políticas, consiguiendo así integrar regiones”, abundó Pineda Soto, quien refirió también que la práctica de “tinta por la curul” se entendía entonces como un proceso para abrir espacios de negociación y consensos entre los grupos políticos, ya que todas las facciones políticas ansiaban construir un Estado fuerte.

Por su parte, María Eugenia Ponce Alcocer, integrante del Departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana, presentó la ponencia Las elecciones de 1900, en la cual abordó la discusión que se dio en periódicos como El Diario del Hogar y El Continente Americano sobre la reelección de Porfirio Díaz y la necesidad de su continuidad al frente del Ejecutivo nacional. Mientras el primero postulaba que debía surgir un nuevo candidato que relevara a Díaz, el segundo cuestionaba si de repente los mexicanos se volverían ciudadanos, cuando la paz se sustentaba en la renuncia que habían hecho a varios de sus derechos políticos.

Al señalársele que hoy se podían hacer las mismas preguntas, en cuanto a si los mexicanos están preparados para regirse por instituciones, respondió que “esos temas vienen desde que se discutió la constitución de 1857, y tal parece que seguimos atorados en ese debate y enfrascados en si a los mexicanos les interesa ser ciudadanos”. Los temas se discuten porque también al régimen le conviene destaparlos, abundó.

La académica resaltó la conclusión a la que llegaba el periódico El Tiempo, que destacaba que para 1900 había cambiado la política, pues ya no se buscaba atraer al votante sino de convencer al candidato; para entonces el sufragio libre había sido “galvanizado” y la opinión era uniformada. Así, los gobernadores manifestaban estar comprometidos con el Presidente y que la reelección en sus estados fuera unánime. “Pesaba más la uniformidad de opinión que el libre sufragio”, subrayó.