Espíritus lúdicos

La usual sílaba

Miguel Cocom
Foto: Tomada de la web
La Jornada Maya

Viernes 7 de diciembre, 2018

Es válido afirmar que la lengua natal del ser humano es el palíndromo. Los primeros vocablos entendibles y medianamente descifrables que pronunciamos, al menos en el idioma español, son “amá” y “apá”. Del mismo modo, como bien apunta Gabriel Zaid, en todas las lenguas e idiomas es posible descubrir –y construir– palabras y frases que digan lo mismo al derecho y al revés.

Algunos de los palíndromos más añejos de los que se tienen registro son: “Nipson anomemata me monan opsin”, frase en griego antiguo grabada en fuentes de iglesias de Francia, Grecia, Inglaterra y Turquía. También, en latín, nos encontramos con “In girum imus nocte et consumimur igni”. Es decir, en todos los idiomas y en todas las edades aparecen textos que dicen lo mismo de derecha a izquierda.

No obstante su largo peregrinar a través de siglos, idiomas y continentes, Gabriel Zaid señala que del palíndromo habría que destacar su espíritu lúdico. “Pero también hay que decir que no ha producido más que hazañas curiosas y un puñado de frases hechas y derechas (casi todas las demás son tortuosas). Está por verse que el tesón milenario produzca textos admirables por lo que dicen, no por la dificultad de escribirlos.”

Así, con la intención de contribuir a ese tesón milenario, comparto dos palíndromos propios con el sereno optimismo de que no entren en la categoría de tortuosos.

Luna a viva voz

Amarga náyade,
seda mágica,
nave única,
nadir, túnica.

Nací boreal, aeróbica,
nací nutrida,
nací nueva,
nací gama de seda
y anagrama.
Sol a viva voz

Ola posesa,
farola caer aciaga,
llama rosa,
corola, cima,
rey seco,
gota cálida,
boya, rayo, aro.
Halos nulos yo soy.

Oral calor usaba mi rayo,
ya rimaba su rol a claro.

Yo soy sol
-un sol ahora-,
o ya rayo badil acató goces.

Y era mi calor
ocaso, rama,
llaga icárea,
calor a fases, ópalo.

Twitter: @doncocom