Respeto a la regulación pesquera o su colapso

Captura, Comercio y Consumo

Dalila Aldana Aranda*
Foto: Martin Zetina Gijón
La Jornada Maya

Viernes 11 de enero, 2019

Peces

¿Señor o señora? ¿O los dos a la vez? ¿O a veces él es ella, y a veces ella es él?
En las profundidades de la mar, nunca se sabe.

Los meros, y otros peces, son virtuosos en el arte de cambiar de sexo sin cirugía.

Las hembras se vuelven machos y los machos se convierten en hembras con asombrosa facilidad; y nadie es objeto de burla ni acusado de traición a la naturaleza o a la ley de Dios.

Eduardo Galeano

La pesca es importante para la soberanía alimentaria y económica de México. Nuestro país con sus 11 mil 500 km de litoral se sitúa entre los 20 principales países pesqueros del mundo. Yucatán, con sus 360 km de litoral (3 por ciento del total nacional) y 13 mil 600 hectáreas de lagunas y ciénegas, da empleo a 14 mil 443 pescadores, siendo el sustento de 25 mil familias que viven directamente o indirectamente de la pesca. Es la principal actividad económica de todos los municipios costeros. Se cuenta con una flota de 2 mil 990 embarcaciones menores ribereñas, 523 embarcaciones mayores y 48 plantas pesqueras. La Pesca de Yucatán aporta al PIB 1.41.

La pesca es una actividad compleja, realizada por diversos sectores, desde el industrial, los ribereños, los llamados pescadores deportistas y ocasionales; es compleja por la diversidad de especies que se capturan, y más porque los ciclos de vida son muy diversos, y por ende sus tasas de crecimiento de alimentación y de reproducción.

El Instituto Nacional de la Pesca cita que casi un tercio de nuestras pesquerías están deterioradas, y la otra mitad se encuentra en el máximo aprovechable, por lo que su captura será regulada por la Dirección General de Ordenamiento Pesquero y Acuícola de la Sgarpa, quien tiene la atribución de proponer e implantar los lineamientos para el aprovechamiento de un recurso. La medidas de regulación son diversas, protegiendo diferentes fases del ciclo de vida de una especie. Algunas preservan a la población a través de lo que los biólogos llamamos Cuota de captura, que se basa en la evaluación de la abundancia de un recurso y en su demografía poblacional (porcentaje de adultos y de juveniles), y mediante ella se autorizar un monto total de captura que podrá pescarse por temporada. Otras medidas van hacia la protección de los reproductores, y para ello los investigadores estudian los ciclos de reproducción de las especies, su fecundidad y la talla que alcanzan a la primera madurez sexual. Con esta información se determina un periodo donde la captura no estará permitida, llamada Veda Temporal. Al proteger el periodo en el cual la especie se reproduce, se le brinda la oportunidad de desovar, y con ello se autosustenta la población. Hay regulaciones que sirven para medir la presión de pesca que se ejerce sobre un recurso pesquero, por ejemplo a través del número de embarcaciones o pescadores autorizados en la captura, esta medida la llamamos CPU (Captura por unidad de esfuerzo). También hay medidas que resguardan la población de juveniles a través de una Talla mínima de Captura, la cual debe alinearse con las artes de pesca (talla de anzuelos o luz de malla de la red), permitiendo sólo la captura de los organismos adultos con una Talla Legal autorizada. Otras medidas van a proteger zonas de crianza o desove, llamadas Zonas de agregación, donde no se permite la captura.

La captura de una especie pesquera puede estar regulada por una o varias medidas y/o estás cambiar en el tiempo en la medida que un recurso puede recuperarse o presentar mayores síntomas de sobrepesca, por lo que los biólogos deben mantener continuidad en sus estudios y evaluaciones pesqueras, y el sector gubernamental y productivo deben entender la necesidad de estos ajustes dinámicos.

Captura, Comercio y Consumo

Veamos la situación de la pesca del mero en Yucatán y cómo aplicar como sociedad las 3 CCC para su Captura, Comercio y Consumo sustentable y responsable. El mero es el pescado por excelencia de todas las especies yucatecas. Por su valor, esta pesquería ocupa el lugar 10 a nivel Nacional, siendo Yucatán el principal productor, con 8 mil 456 toneladas, de las 12 mil 512 que se capturan. Es además un producto de exportación, principalmente a Estados Unidos.

Entre su problemática, se tiene la captura de ejemplares reproductores en las agrupaciones de desove, que son conocidas por los pescadores. La captura de meros juveniles en la zona costera se traduce en una presión de pesca a individuos inmaduros, impidiendo que éstos alcancen la talla/edad de reproducción y el no respeto al 100 por ciento de la veda temporal.

Debemos saber que la pesquería del mero está regulada por una veda temporal, que protege el pico de su periodo reproductivo, comprendido entre del 1 de febrero al 31 de marzo. Esa veda está sustentada en las investigaciones que se realizan en el laboratorio de Ictiología aplicada del CINVESTAV, Unidad Mérida, y las investigaciones de abundancia y tallas que realiza el Instituto Nacional de la Pesca-Yucalpetén.

Si cada año los pescadores, comercios y comensales aprendemos a respetar la veda del mero, lograremos tener una pesquería sostenible. Con frecuencia se escucha que “las vedas no funcionan”, es una expresión errónea. No funcionan porque no se respeta la veda.

Toda temporada de veda debe de ir acompañada de una amplia campaña de difusión para que la sociedad conozca que un recurso pesquero está en veda.

Asimismo, el día que se abre la veda, se convierte en una festividad donde toda la cadena productiva CCC participa y se beneficia. El inicio de la captura es asociada a venta de producto en fresco, restauración, eventos culturales, música y pláticas. Por citar un ejemplo, en París (que no tiene mar) este 1 octubre sus población estaba esperando la llegada al mercado del callo de la almeja llamada Coquille Saint Jacques (Pecten maximus) que iniciaba su temporada de captura. En los mercados había pantallas explicando qué es la especie, su ciclo de vida, su regulación pesquera, cómo se captura y cómo los biólogos determinan su volumen de captura y veda. Cada lote de ese callo es presentado en el mercado con una etiqueta de trazabilidad donde se indica el nombre de la especie, día de captura, la embarcación y zona de pesca.

Así debemos aprender a consumir el mero en Yucatán para seguir disfrutando de su exquisito sabor. De no hacerlo seremos una de las últimas generaciones en consumir este manjar. Sabías que el mero cambia de sexo. Sabias que es tan importante que hay ciudades del Caribe que llevan el nombre científico de un mero “Nasau”. Sabías que la pesquería del mero en Yucatán provee ocupación a cerca del 80 por ciento de nuestros pescadores. Dice un proverbio senegalés, “Sólo se ama lo que se conoce, y sólo respetamos lo que conocemos”.

*Premio nacional de Medio Ambiente, investigadora CINVESTAV

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